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Punto
de inflexión en la economía peruana
Escribe
Gerardo Barraza
como se esperaba no hubo sorpresas. Alejandro Toledo es el nuevo
presidente del Perú para el período 2001-2006.
Este resultado
es el que más conviene a la economía peruana en este momento. Al
margen de pasiones y observando objetivamente las respuestas recientes
del mercado Toledo no atemoriza a los agentes económicos, en todo
caso le permiten el beneficio de la duda.
Lo mismo no
ocurría con Alan García. Su pasado atemoriza a los agentes económicos.
Su regreso al país, su pase a la segunda vuelta y el reciente crecimiento
de su caudal electoral fueron mal recibidos por los agentes económicos.
El dólar empezó a trepar, el riesgo-país se incrementó, los bonos
Brady peruanos retrocedieron, la Bolsa de Valores de Lima afrontó
caídas, todas señales negativas de un mercado asustado sólo con
la posibilidad de su retorno a Palacio de Gobierno.
Lo contrario
sucedió cuando se alejó la eventualidad de su victoria. Por eso,
después del debate presidencial, cuando los factores del mercado
percibieron que García no había logrado aplastar a su oponente Toledo,
los bonos Brady registraron su mejor rendimiento de los seis últimos
años. Se alejaba el fantasma García, los inversionistas respiraban
con mayor tranquilidad.
En los últimos
días, a la luz de las encuestas más recientes los factores del mercado
se tranquilizaron. Aunque hasta el miércoles o jueves algunas "bolas"
empujaron al dólar a subir, la calma retornó el fin de semana. El
dólar freno su subida y esto ya anticipaba el resultado final. Ahora
hay tranquilidad. Lo más probable es que hoy lunes el dólar empiece
a retroceder un poco y el riesgo-país a bajar. El fantasma García
aleja, al menos, por el momento.
En realidad
los factores del mercado votaron por anticipado en estas elecciones.
Lo hicieron nítidamente en contra del representante aprista. No
le perdonaron haber conducido a la economía peruana al descalabro.
Pero eso ya
es cosa del pasado. Desde hoy se puede esperar un mejor clima para
la evolución de la actividad económica local. Después de casi cuatro
años de tensiones electorales ya era hora un respiro. Y es que en
general los procesos electorales le hacen daño a la economía. Aumentan
la incertidumbre de los agentes económicos, paralizan las decisiones
de inversión, frenan las compras-ventas, reprimen el consumo.
En rigor la
inestabilidad en los predios políticos locales empezó en agosto
de 1997 cuando la famosa ley de interpretación auténtica de la Constitución
abrió las puertas a la ilegal tercera postulación de Alberto Fujimori.
A partir de entonces el país empezó a vivir en zozobra por la evolución
política. Ésta es una de las razones determinantes por las
que desde esa fecha la inversión privada comenzó a retraerse. Por
eso las tasas de desempleo y subempleo empezaron a crecer.
Pero hoy, casi
cuatro años después, puede producirse un punto de inflexión en la
compleja y deprimente trayectoria de la economía peruana. Hoy puede
comenzar a revertirse la recesión sólo por expectativas favorables
de las empresas, los trabajadores, las familias. Aclarado el panorama
político, con un horizonte más seguro para los próximos años Dios
quiera que en las próximas horas se empiece a construir el Perú
justo y solidario que todos aspiramos. Se ha perdido demasiado tiempo.

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