Investigación
 Reportes
 Actualidad
 Entrevistas
 Cultural
 Columnas
 Economía
 Sociedad
 Boca Floja
 Multimedia
 
 Archivo
 Servicios
 Interactiva
 Especiales
 La Agencia

 

 Columnas  
20 de febrero del 2003
Cine
Pandillas de Nueva York (Gangs of New York / EE. UU. - 2002) De Martin Scorsese. Con Leonardo DiCaprio, Cameron Diaz, Daniel Day-Lewis, Liam Neeson, Henry Thomas. Producido por Harvey Weinstein, Alberto Grimaldi, Martin Scorsese. Escrito por Ken Lonergan, Steven Zallian, Jay Cocks, Martin Scorsese, Kenneth Lonergan.

Sitios relacionados

Página oficial de Pandillas de Nueva York

Pandillas de Nueva York
Una Nueva York casi grandiosa

Escribe Jimmy Carrillo/ agenciaperu.com

n espléndido combate con hachas y cuchillos parecía el prólogo perfecto para la historia de un muchacho huérfano inmerso en dudas hamletianas: la violencia como raíz del problema, el destierro, la usurpación del "trono" de su padre. Pero lo cierto es que "Pandillas de Nueva York" no logra tal aspiración, y más bien es un intento por aproximarse a esta historia. Película casi grandiosa, esta es una obra llena de escenas donde pareciera que la recreación de una época es más importante que la narración en sí.

Y es que, pese a las dotes de superproducción hollywoodense, en esta cinta atípica en la filmografía de Martin Scorsese se pueden apreciar más de uno de los elementos recurrentes en sus obras: sociedad, familia, honor, grupo, violencia, creencias.

Precisamente, en base a aquellos ideales, el director intentar recrear un fresco sobre la formación de grupos en una sociedad con las características de la Nueva York de inicios del siglo XIX: Guerra Civil, emigración extranjera, formación del Estado y sus leyes, la autoridad y, en si, de una identidad como Nación.

Las pandillas de la cinta son grupos enlazados por vínculos raciales, culturales y religiosos, que se desenvuelven en un entorno (Los Cinco Puntos) donde crean sus propias normas sociales, al margen de la "ley" o, en todo caso, con una presencia que linda más con la complicidad en el delito.

De allí que la violencia de las continuas peleas callejeras sea una reacción de defensa frente al otro, al extraño, al que no comparte la creencia o la "nacionalidad". Los enfrentamientos se dan por un espacio en la sociedad que se forja, y que está segmentada.

El marco parece perfecto, sin embargo falta algo: la receta no logra que la mezcla resulte sabrosa. ¿Por qué? ¿Por qué esta película no llega a ser genial? Porque la recreación de este contexto histórico no logra acoplar toda la historia, este fresco social que se intenta realizar.

Por eso, los protagonistas de la película muchas veces dejan de ser Leonardo di Caprio, la salamera Cameron Díaz, o el excelentemente grandilocuente Daniel Day Lewis, y pasa a ser una gran gama de efectos visuales que no logran enfatizar escenas, contextos o actitudes de los personajes, sino que resaltan el desenfreno y la parafernalia (algo con lo que el director jugó en "Bringing Out the Dead"), que debería ser sólo una de las aristas del relato y no el eje de la obra. Así, el detalle se pierde en el exceso y derroche visual, no sólo escenográfico, estorban en algo el buen desarrollo del film.

Esto no ocurre en la ya mencionada escena inicial. Allí, Scorsese logra con temple y maestría una impresionante batalla campal filmada en los estudios del Cinecittà, de Roma, que logra ser el punto medio entre el desenfreno, la violencia, los conflictos, los efectos visuales y una utilización asombrosa del "steady cam".

En esa línea, y para poner otro buen ejemplo, el final de la cinta es más que interesante y significativo. Es el clímax demencial de una violencia que desborda y enloquece, y que sólo puede ser frenada por algo, paradójicamente, más demencial aún: la mano dura, invisible, y sobre terrenal (ahora en toda plenitud) de "la ley".

Es allí donde todo parece cobrar significado. El ver a todas las partes de los bandos morir en las calles, como si fueran parte de lo mismo, de una hermandad que en realidad se diferenciaba por los mismos valores y las mismas bases, hace pensar en los valores sobre los cuales está hecha la violencia siempre cotidiana, nos hace recordar a aquellos grupos de gangsters que vivían como en familia o a aquellas almas atormentadas que vagan por la gran manzana, en fin, aquellos personajes tan queridos.

 
    Más en Columnas

  Buscador
  Especiales
 Interactiva
FORO
ENCUESTAS

Derechos Reservados © 2006 / agenciaperu.com / Lima - Perú