LETRAS / COMENTARIOS DE LIBROS  
 
> LA REINA DEL CHAT
> Cecilia Zero

LAS MEMORIAS DE HELLO KITTY

Escribe:
Leonardo
Aguirre
(*)

Ésta es la clase de novela que Britney Spears hubiera querido firmar. Parafraseando lo que se dijo alguna vez de Olivia Newton-Johnn, si un pan blanco pudiera escribir, seguramente lo haría como Cecilia Zero.

“La Reina del Chat” se abre y se cierra con la misma escena. La narradora, Maggie, se esconde en el closet de una casa vacía mientras un sujeto la persigue con un cuchillo de cocina. Cuando está a punto de ser descubierta, la aterradísima Maggie pierde el tiempo en recordar, durante casi cien páginas, cómo lo conoció y, en paralelo, los prontuarios afectivos de sus dos compañeras de cuarto (poco más y se toma un cafecito en el closet).

Es decir, se trata de tres amigas que comparten el alquiler y, en insufribles piyamadas, cotejan a sus parejas de turno para decidir quién es más churro o quién besa mejor. Maggie, Angie y Lucy. Tres mosqueteras con el coeficiente mental de una púber.

Así nos enteramos de que el delincuente, apodado Larry, se obsesionó con Maggie merced a una larga relación vía chat. De ahí los frecuentes “diálogos cibernéticos” (estoy citando la contratapa) que demuestran “innovación literaria”. Pero lo único que diferencia esos fragmentos del resto de parlamentos insípidos es la letra courier y la multitud de puntos suspensivos, mayúsculas y signos de exclamación.

La prosa es tan ramplona, carente de ritmo e infestada de lugares comunes, que bastará con algunos botones de muestra. Mucha atención con estas frases antológicas: el pánico se apoderó de mí / los ladridos me estremecían hasta lo más profundo / carcajadas y palabras libidinosas que me asqueaban y aterraban al mismo tiempo / en lo más profundo de sus negros sentimientos / olor a fin de semana etílico / el momento más angustiante de toda mi existencia / no hay nada mejor que luchar por las cosas que a uno le gusta hacer / sentí los nervios a punto de colapsar... El verbo favorito de la Zero: estremecer. El adjetivo: libidinoso.

Pero esta novela es todo menos “libidinosa” o “estremecedora”. En todo caso, los episodios de “La Reina del Chat” son tan incitantes como un documental de Animal Planet sobre la cópula de caracoles. El lector ansioso, que hallará este libro en el kiosco junto a las nalgas en primer plano de los diarios chicha (sí, allí se vende: ¿dónde más?), quedará profundamente desilusionado.

El diseño de la edición: absolutamente predecible (seguro que en Wilson hacen cosas más ingeniosas). La portada: una mano sosteniendo un cuchillo sobre una computadora (con lo cual ya sabemos el argumento sin leer una línea). La contra: Cecilia Zero vestida de reina de belleza y cargando un teclado en lugar del bouquet (claro, cómo no: si el título es “La Reina del Chat”...). Para no hablar del logotipo de la editorial. ¿No adivinan? Una pluma.

LA REINA DEL CHAT
De Cecilia Zero.
C-Zero Ediciones
Lima, 2005
148 pp.

La editorial se llama “C-Zero Ediciones”: como sugiere la solapa, la gran acogida de “Perras Memorias” (¡!), su primer libro, le facilitó a la narradora cierto excedente como para sufragar este volumen. No podía ser de otra manera: ninguna editorial decente se atrevería a publicar este adefesio.

Lo único rescatable: la foto de la solapa. Posando como modelito de catálogo Ripley (aunque con atuendo de huachafita de cono), Cecilia Zero es realmente fotogénica. Dice la leyenda: “empezó su carrera literaria a los 17 años escribiendo anécdotas escolares”. Bueno, esta muñequita ya tiene veintitrés pero ha escrito una novela como si se tratara de una composición por el día de la madre. Ceci : te deseo mucha suerte en el mundo del modelaje.
 

l.a@leonardoaguirre.com

 
 
   
   
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