Moico Yaker (Arequipa, 1949) estudió arquitectura en la Universidad de Miami, Miami, Estados Unidos. Literatura, Filosofía e Historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén. Dibujo y Pintura en la Escuela de Pintura y Dibujo enLondres. Actualmente está dedicado a su expresión artística.
En tu pintura hay un fuerte remanente histórico.
Sí. En mi trabajo tomo las imágenes por su simbolismo. Trabajo con héroes, militares, que han creado íconos patrióticos. Me interesa traerlos del pasado. Me los presto de la historia. Elijo héroes no contemporáneos porque mi proceso es a través de una imagen que tiene un momento histórico.
En tu obra existe sutilmente cierta denuncia social.
La mirada hacia el indio es compleja. Les hemos usurpado su cultura. En mi pintura expreso el problema social que no llega del todo a identificarse porque quiero que tenga una sensación, más que un discurso explícito, una luminosidad serrana, nostálgica y preocupante. No me interesa expresar imágenes en sentido pastoral.
Trabajas mucho con la figura humana.
Siempre me interesa la narrativa humana. Es curioso, hago una especie de sincretismo personal, de pronto pinto indios con trajes judíos. Además tengo una preocupación natural de pintarlos porque me hablan de lo mío. Fui criado por una mama india que me enseñó a amar ese mundo.
Y el Perú, ¿qué representa tu país para ti?
Es un problema. Por un lado es maravilloso ser peruano. Mi país es un paraíso rico en paisajes, mezclas, costumbres. Por otro tenemos un Estado que me desalienta mucho. Una huachafada. He hecho patria acá, en esta burbuja que es mi casa y que se encuentra entre la calle Bolívar y San Martín, por eso empecé a pintarlos.
Y ¿Lima?
Lima siempre fue un balneario. Cuando era niño mi padre alquilaba una casa en Miraflores para veranear. Me gustaba mucho porque cada año eran casas distintas. Íbamos a la Herradura. Lima era la ciudad de las vacaciones, del mar. Esto duró hasta que tuve 16 ó 17 años. Después se convirtió en el lugar de mi trabajo. Acá vivo y es donde empecé a desarrollar mi carrera como artista.
¿Cómo ves el problema social de integración en este país?
No lo sé. México por ejemplo, me impresionó mucho. Es un país en que reconoce a sus artistas mestizos. Hay mucha diferencia con el Perú. Ellos tuvieron una revolución, ahí hay más integración. Hay una dignidad racial que se desconoce acá. Aún somos un virreinato.
¿Te interesa el arte popular?
Me gusta mucho. Es el arte hecho por las personas que tienen un enorme talento. Considero que es más rescatable que el arte erudito.
¿Y las fiestas populares?
Hay una exaltación de conjunto que me interesa. Por ejemplo las fiestas religiosas, las musicales. La alegría, la gente junta me hace sentir fuerte. No participo de la exaltación del fútbol, que no me contagia nada y me da pánico.
En tu obra hay referente religioso, ¿qué es para ti la religión?
Es curioso. Me interesa mucho la religión partiendo de las personas. Somos los seres humanos los que la hemos inventando. No va por el lado de Dios. Es la energía y el horror que desencadena. Tiene que ver con las situaciones humanas, con la historia. Es el hombre que se postra ante su propia creación y ora. No veo la religión como persona religiosa.
¿Existe una identidad peruana?
La identidad peruana puede ser con la geografía, con la comida, con el lenguaje, con la historia. Se hace a través de sus signos. Pero no por el lado del Estado. Un Estado donde los puestos ya están creados, donde es tal su estructura que es imposible modificar. No importa quién viene, siempre ha sido igual de corrupto. Con él no me identifico. Prefiero ser un paria.
Por ejemplo, los colombianos tienen seriedad con su patria. Hay mucha dignidad con lo suyo. En cambio, en nuestro país el aspecto frívolo, banal, la estupidez está vigente. Nadie se esfuerza por el Perú abstracto, el ideal. Aún se nota la arrogancia del virreinato.