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| El mundo es ancho y ajeno, en versión de Gonzalo Mayo. |
NUEVOS DIARIOS, GUERRILLAS Y EL GOLPE MILITAR DEL 68
Expreso, fundado a fines de 1961, era el primero de los nuevos periódicos peruanos que empezaron a aparecer durante los sesentas. El fin de los años cincuentas no sólo había traído la carrera espacial sino la revolución cubana y su influencia en el Perú no se había hecho esperar: en 1963 murió Javier Heraud en el río Madre de Dios y a la semana siguiente el suplemento “Estampa” de Expreso mostraba en su carátula un soldado combatiendo las guerrillas en la selva, dibujado por Gonzalo Mayo, quien también había dibujado para la contracarátula la adaptación de El mundo es ancho y ajeno, supervisada por el mismísimo Ciro Alegría, quien no tardó en convertirse en congresista de Acción Popular. Un mes más tarde, el líder de ese partido fue elegido presidente.
Fernando Belaunde se jactaba de conocer bien el país por haberlo recorrido de pueblo en pueblo como candidato y se dejó sentir una corriente de temas peruanistas en las historietas. A mediados de los sesentas no sólo Supercholo trabajó de manera entusiasta para la carretera de penetración a la selva, cuando su rumoreado guionista era ministro de educación, sino que otro nuevo periódico, Extra, hizo su aparición con una página llena de tiras peruanas, incluyendo “Benito Puma”, con guión de Hernán Velarde y dibujos de Pablo Marcos, una historia sobre lo que sucedía a un niño provinciano al llegar a la capital. Velarde veía la capital de manera crítica pero eso no era nada comparado con el verdadero lado oscuro de Lima que, con la ayuda de reporteros policiales, Ricardo Fujita comenzó a mostrar en una sucesión de historietas basadas en delitos reales en el nuevo diario Ojo , desde aquel verano de 1968 en el que fue fundado. A mediados de ese año, Chepar y Manyute llegaron a Expreso acompañados de muchas otras creaciones del “estudio Osito-Monky”, organizado por José Rubén Osorio y Hernán Bartra; dos meses después fue el golpe militar del General Juan Velasco Alvarado.
LAS HISTORIETAS DE LOS AÑOS DE VELASCO
Expreso se convirtió en el centro de trabajo más permanente para Osorio y Bartra e incluso para los dibujantes que contrataron de apoyo para mantener la página de humor de Extra, desde 1969. En las fechas patrióticas instituidas por el gobierno militar, Chepar y Manyute, acompañados de todo un elenco de personajes, dejaban sus picardías de lado para sacar sus banderitas y dar vivas a las reformas de la “primera fase”, que ayudaron a concebir desde ex guerrilleros a personas antes cercanas a Haya de la Torre.
A fines de 1972 El Comercio convocó a un concurso de historietas gracias al cual reapareció Javier Florez del Águila, otro dibujante de Avanzada de los cincuentas y sesentas, que con un estilo de dibujo renovado, más inspirado en innovadores como los que publicaban en las revistas argentinas de historietas, mostró en “Selva misteriosa”, su tira diaria de aventuras que duró desde noviembre de 1972 a octubre de 1974, una amazonía distinta a las historietas de la selva de los años cincuentas o incluso de la visión “tarzanesca” que exhibía “Supercholo” cada vez que se adentraba en la región. Pero Florez del Águila escogió la fecha del sexto aniversario de la revolución para irse luego de esas fiestas patrias en! que se habían expropiado los ocho diarios más importantes, interrumpiendo, por ejemplo, las longevas existencias —todas que sobrepasaban los veinte años— de “Sampietri”, “Chabuca” y “Serrucho”.
Fue el momento en que apareció con verdadera fuerza el humorismo de Eduardo Rodríguez (Heduardo) que en realidad había debutado al final de la década anterior, algo después de Alfredo Marcos y Juan Acevedo, pertenecientes a una nueva generación de historietistas. A fines de 1974 La Crónica también había comenzado a publicar “Teodosio” de Luis Baldoceda. Como “Supercholo”, pero desde una época con una mentalidad muy distinta, “Teodosio” buscó un personaje que encarnara “lo peruano”. Otra vez estaba la propuesta del peruano fuerte que enfrentaba a peligros naturales y sobrenaturales pero esta vez todo provenía de creencias y leyendas que seguían toda una tradiciones de la sierra central, conocida bien por su autor. Fue la más importante de una serie d! e historietas aparecidas en La Crónica, en 1974 y 1975, que hicieron de este periódico un espacio interesante y creativo.
EL 5 DE FEBRERO, LAS HISTORIETAS DE IZQUIERDA Y LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE
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| Teodosio, de Luis Baldoceda. |
Luego de una huelga policial, el 5 de febrero de 1975 hubo actos de vandalismo en las calles que señalaron el final de la era del general Velasco. El primero de mayo de 1975 apareció la Revista de Marka, con su propio tipo de historietas, muchas veces firmadas por Juan Acevedo, quien comenzó a organizar los talleres de los que salió su libro Para hacer historietas, en una Villa el Salvador apenas fundada. En 1978 sería parte del Comité Divertido de Monos y Monadas y dirigiría la revista Collera. Casi terminando la década “El cuy” comenzaría a publicarse en La Calle, pero su verdadera hora no llegaba todavía. Estos dos años finales, trajeron talentos como el suyo, junto a las inolvidables portadas de Carlos Tovar y toda una nueva corriente de historietistas de una izquierda ilustrada, que señalaban una ruta diferente para este arte mientras la Asamblea Constituyente hacía lo mismo con el país. Ellos pertenecen tanto al final de los setentas como a los ochentas: de hecho, el humor corrosivo de Monos encajaría perfectamente con el desengaño que traería el segundo belaundismo.
Hemos decidido cerrar la época estudiada con una historieta que arrancó poco antes de la mitad de la década del setenta y salió por última vez un 23 de agosto de 1980. La última aventura de “Teodosio”, donde animales repentinamente dotados del habla se expanden sobre todo lo que han querido decir por siglos, no pudo evitar una nota melancólica, en la que resonaba el mejor lado de una época de proyectos nacionalistas y de verdadera fe en el “Perú profundo”, a través de una reconstrucción afectuosa y meticulosa del mundo andino, sus creencias y su fascinante imaginario.” |