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Antonio Brack Egg analiza el impacto ambiental de la minería en Majaz
Antonio Brack, uno de los ecologistas más estudiosos y respetados del Perú, compartió sus impresiones sobre el conflicto alrededor de la actividad minera en Majaz, Piura. A continuación, la transcripción completa de la entrevista que concedió a La Ventana Indiscreta, en la que aporta una voz autorizada por su vasto conocimiento del tema.
agenciaperu.com
Has estado en la cuenca del río Blanco, has visto toda la zona, desde Bayóvar hasta el propio Río Blanco, y has realizado un documental. Conoces como poquísimos en el Perú nuestra ecología, nuestra diversidad, nuestro ecosistema. Este proyecto que llegaría a ejecutarse, ¿contaminaría realmente la zona?
No sólo he visitado la zona, he entrevistado a la gente, he ido hasta el último rincón en Majaz, he leído y revisado unos fajos enormes del estudio de línea de base del impacto ambiental, página por página, viendo qué tecnología aplicarían. Es una zona muy compleja, gente muy pobre, en Huancabamba, no en la provincia de Ayabaca, que está al otro lado de la cordillera de Huancabamba, donde está la mina que va a intervenir unas mil hectáreas nada más, a pocos metros de la frontera con Ecuador.
También depende de qué tecnología se aplique. Si van a hacer lo que dice en el estudio de impacto ambiental, y eso tiene que supervisarlo el Ministerio de Energía y Minas, van a aplicar la tecnología de relaves secos, antes se usaban relaves líquidos, que decían se rebalsaba, ahora son secos. Es decir: se les saca todo el agua (que se recicla en el proceso), se deposita en zonas e inmediatamente se puede reforestar. Luego, no van a usar sustancias tóxicas, no las usarían, ni mercurio ni cianuro, sino que son para separar la roca molida del mineral por flotación se usa sustancias orgánicas que son biodegradables, que no son impactantes en el ambiente, y todo el reciclaje del agua. Y además, alrededor de esto, se haría un área protegida de nueve mil hectáreas, porque las concesiones mineras a veces se dan por cinco mil, diez mil o veinte mil hectáreas, pero al final cuando se ha perforado y visto dónde está el mineral, lo que se aprovecha es un área bastante pequeña.
Otro asunto que hay ahí es una oposición. Hoy está de moda estar en contra de la minería, es un sector. Estás “in” cuando estás contra la minería. A mí me llegan correos electrónicos que me están dando palo, no le tengo temor a eso. Dicen que soy un ecólogo traicionero, etcétera. Y no me asustan. Hoy lo que necesitamos es ponernos de acuerdo por una minería limpia con responsabilidad social, que preserve el ambiente y no contamine, y hay toda una nueva legislación en la moderna minería del Perú, hay pasivos ambientales anteriores que sabemos que han sido muy malos, y que no ha habido leyes para eso, entonces hay varias cartas que no se ponen sobre la mesa, que en toda la discusión no aparecen.
Primero, en el río Samaniego, que va al río Blanco, a lo largo del cual va la carretera hasta Majaz, hay minería aurífera informal, y está aumentando, porque el oro ha aumentado a más de 700 dólares la onza y hoy existe minería aurífera informal por todos los Andes y la costa, que usa mercurio, que esta empresa no usaría, entonces por qué no se habla de eso. ¿Eso está bien? Hay gente lavando oro, usando mercurio, en el lecho del río haciendo huecos, con sus casitas de plástico, ¿eso está bien? Eso no aparece en la discusión.
También se están quemando los bosques en una forma terrible, he revisado hasta las memorias de Alexander Von Humboldt de 1801, 1802, cuando pasó por la zona de Huancabamba y describe magníficos bosques de cascarilla y todo el proceso de extracción de la corteza de cascarilla para la exportación. Hoy esa zona por donde pasó Humboldt para ir hacia Jaén de Bracamoros, no hay un solo árbol de cascarilla, todo ha sido quemado, uno cruza el aura del páramo de Chingila, hacia la cuenca de Majaz, Samaniego, Río Blanco, y ve que se están quemando los bosques desde abajo hasta la cumbre. Yo tengo todo grabado, ardiendo, quemándose. Luego, al otro lado, la margen derecha del río Samaniego, está el área de influencia del Santuario Nacional Tabaconas–Namballe, todo se está quemando, nadie habla de eso.
Hay imágenes del satélite de los últimos doce años, antes que aparecieran las mineras, de cómo han ido avanzando la quema de bosques, la tala, y van a barrer con el santuario nacional, con todo. Hay gente que dice que la actividad minera va a contaminar, bueno, hay actividad minera que ya no contamina, porque hay una serie de leyes y nuevas tecnologías. La gente de ahí es pobre, la producción de café no pasa de cinco quintales por hectárea, en Villa Rica se producen cincuenta quintales, entonces les falta tecnología, es una zona apta para la ganadería lechera, por ejemplo, entonces la minera quiere trabajar con Leche Gloria para hacer ahí una cuenca lechera. El dinero que recibiría la zona por regalías y canon minero sería de 60 millones de dólares anuales.
¿Para el distrito o la región?
Para la provincia de Carmen de la Frontera. Podría ser como Echarati, que está en La Convención, donde están los campos de Camisea, el distrito más rico del país, reciben un canon que no saben qué hacer. Después, ahí se puede reforestar, es una zona muy apta para reforestar todos esos cerros que se han quemado.
El otro asunto es que hay una confusión en toda la discusión, sobre que va a influenciar en la zona de Ayabaca, el río Chira, Piura, etcétera. Yo conozco la zona, no tiene que ver nada, en el medio está la cordillera de Huancabamba y esto está en el lado del Atlántico Amazonas a 2 mil metros de altura, y los páramos que son Las Huaringas, que es la esponja de agua del lugar, está por encima de los 3500 metros.
Ahora, el Estado sí es responsable. En la región no se toman medidas. Si Las Huaringas son tan sagradas, tradicionales, curativas, para los chamanes y los curanderos tradicionales, por qué no las protegen, por qué ahí hasta ahora no se ha hecho un santuario nacional o algo. Entonces sí hay cuadrículas mineras sobre esa zona, hay denuncias.
Pero eso de ninguna manera debería permitirse.
No debería, porque es la esponja de agua que va hacia el río Piura, hacia la cuenca del Atlántico, del Pacífico, etcétera, es una zona muy húmeda, lluviosa, donde hay especies raras, endémicas, que no existen en ninguna otra parte del mundo, como el oso de anteojos que vive ahí, entre otros.
Yo he revisado todo el estudio de impacto ambiental, desde Bayóvar, donde terminaría el mineroducto estilo Antamina, que termina en Huarmey, hemos revisado los errores, para mí la conclusión es la siguiente. Si se aplica esa tecnología, y todo lo que está propuesto ahí, con los relaves secos, que no haya afluentes, que se recicle el agua, la separación del mineral de la roca con los flotadores orgánicos, no habría contaminación. Pero eso depende de la estrictez del Estado también.
Pero el gobierno se la está jugando, está defendiendo la política en la que claramente cree, y lo compromete el triple, con una vigilancia de la minería limpia, que no contamina o que no debe contaminar en el grado anterior. Además, ¿existe la posibilidad de que entrando una inversión de ese tamaño, la pobreza de los campesinos se atenúe en gran medida? ¿Cuántos puestos de trabajo podría generar la inversión en los próximos doce meses?
El año pasado se hacía una mesa de conciliación (lo que vio en noviembre la Defensoría del Pueblo), cosa que yo en mi programa había propuesto hace un año. Dije que había que hacer una conciliación entre Estado, empresa y los intereses de las comunidades. Era cuestión de conversar. Pero hoy, el administrador del Estado, que es el gobierno, intervino cuando la mecha ya está ardiendo. Ha llegado tarde. Se ha permitido todo eso, porque no se previó a tiempo. Tenemos que aprender que nuestro Estado, nuestras instituciones tienen que comenzar a prever conflictos, no reaccionar cuando el conflicto ya existe. Hay varios conflictos que están surgiendo.
Lo único que han hecho es perforaciones para ver cuánto tienen de cobre y molibdeno, hasta qué profundidad, y es una mina muy grande, que para entrar en operaciones tiene que construir carreteras nuevas, hacer interconexión eléctrica, hacer todas las instalaciones generaría cinco mil puestos de trabajo. Cuando esté operando, van a ser 1200 puestos de trabajo, en ese momento, cuando estuve ahí, la mina ya estaba ocupando y capacitando a gente de la zona para que puedan trabajar en la fase de operaciones. Pero ahí hay un punto de gran intransigencia, es una mezcla de problemas ecológicos, sociales, políticos, religiosos, económicos.
Es un resumen de todos los conflictos que hay en el país.
Gente de la comunidad que trabajaba en la mina era azotada, los botaban de la comunidad, incluso hubo diez refugiados en Piura, que habían sido expulsados por haber trabajado en la mina, eso va contra los derechos humanos.
Por haber trabajado en la exploración...
Sí, porque todavía no hay explotación. Después otro mito es que va a contaminar 500 kilómetros a la redonda. ¡Por Dios! O que va a contaminar Piura y Chira. Muchas de estas cosas vienen de un ingeniero en Chulucanas, que es opositor a la mina. Yo respeto sus ideas, pero no son nada científicas. Me explicaba que el agua fluye a través de los Andes hacia la costa. Si eso fuera verdad, en Lima habría mucha más agua porque fluiría del otro lado. Entonces, ahí hay una mezcla de asuntos muy complicados. He entrevistado al obispo de Chulucanas, al alcalde de Huancabamba, a quien yo respeto que esté en contra de la minera. Es su decisión, yo no puedo decirle que no sea así. Pero como era tan opositor, le dije: “Señor alcalde, hoy he grabado a su volquete echando la basura al río Huancabamba, y todo desagüe de la zona va al río, ¿eso no es contaminación?”.
Hay que poner todo sobre la mesa. No, eso es costumbre en el Perú, es complicadísimo. Creo que ya hay una posición intransigente, quisiera tener en mi pueblo, en Villa Rica, esa mina, porque seríamos ricos y tendríamos enormes oportunidades.
Lo primero que tiene que hacer la gente es organizarse e informarse qué quiere hacer la minera. No les dejan ni siquiera exponer, es decir, va a haber un referéndum para decir sí o no, pero no hay información sobre el sí, es sólo sobre el no, no a la minería.
María Isabel Torres, que está en la zona, nos contaba que no hay un solo aviso, un solo cartelón por el sí, están prohibidos.
No es democrático para mí, hay que ser sinceros. Tienen que formar las comunidades su grupo, ver qué quieren y después decidir en de manera informada, y si se permite ir a la operación, monitorear con ellos, como se hace en otras mineras, para medir la contaminación del agua, va la empresa, toma su muestra, y al mismo tiempo la comunidad, hace la suya, y va a un laboratorio que ellos escogen para analizarlo, y se comparan los dos resultados. Hay una serie de formas.
Ahora, también tenemos que ser conscientes de que hay un temor de la gente, antes de llegar a Huancabamba hay una mina abandonada, un pasivo minero que se llama Turumalina, donde en el ladero de un cerro se tiró los relaves y todo lo demás que contaminó a la cuenca, en una zona cafetalera. Eso también cuenta, pero eso era en el pasado, ahora hay ley de cierre de minas, no se puede abandonar una mina cuando se termina, hay que depositar un fideicomiso durante los años de operación para después cerrar todo, reforestarlo, disponer los relaves como debe ser, es muy estricta la legislación hoy, pero esa información no existe en la zona porque no se deja presentar. Entonces, es una cosa complicada, pero creo que todavía hay tiempo para reflexionar, me preocupo por la ecología, las especies en extinción, estoy cuarenta y cinco años metido en eso, pero yo no puedo estar en la posición no a la minería, me informo, reviso sus estudios de impacto ambiental, y tomo una decisión. Ahora están interviniendo también la provincia de San Ignacio, en Jaén.
¿No tiene nada que ver?
Bueno, sí, por ahí pasa el río Blanco, dicen que va a comprometer la exportación de su café orgánico, bueno, el café orgánico no se riega con agua del río, sino con lluvia, porque está arriba en los cerros, no está abajo.
Si no, no sería orgánico.
Claro. Igual argumento se hizo con la Manhattan en Tambogrande, donde el 97% de la población tomó la decisión de que no querían a la minera, y ahora toda la zona está llena de minería ilegal, lo he grabado y presentado en mi programa, y los campesinos están preocupados, ellos decían vamos a perder mercado de nuestros mangos de exportación, ¿y con la minería ilegal, no hay ese temor? Hay una cosa medio rara ahí.
Hay gente muy, muy sospechosa boicoteando, y sobre todo cultivando la pobreza.
Sí, y rechazando 80 millones de dólares para el desarrollo local de gente tan pobre, y usando la ecología como un mascarón de proa, simplemente porque ahora está de moda usar el verde, y sin presentar alternativas para que esa gente salga de la pobreza.
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