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Confesiones
en Roma
Por Gerardo
Barraza
En 1994, dos
funcionarios del consorcio Tralima se presentaron ante el Tribunal
de Roma. En sus declaraciones al fiscal Vittorio Paraggio
confirmaron la participación del consorcio Tralima en el pago de
sobornos a "altas autoridades peruanas" y la función de Siragusa.
El 28 de marzo
de 1994, Ludovico Cardi Cigoli, representante legal del Consorcio
Tralima entre agosto de 1989 y octubre de 1993, relató a Paraggio:
"En lo que respecta
al rol efectivo de Sergio Siragusa, consistía en eliminar todos
los obstáculos interpuestos por el lado peruano con respecto al
proyecto del Tren Eléctrico. En calidad de consultor del proyecto,
el señor Siragusa debía eliminar los obstáculos incluso mediante
contribuciones económicas a favor de autoridades locales cuando
fuesen necesarias".
Cardi agregó
que no tenía conocimiento de las modalidades concretas con las cuales
el señor Siragusa eliminaba los obstáculos por lo que no conocía
los montos y las modalidades de las contribuciones que distribuía.
"Lo que sí puedo mencionar es que dentro de su rol se contemplan
dichas concesiones. Puedo afirmar que en más de una circunstancia
el mismo Siragusa tuvo que afirmar garantizar su relación con las
autoridades locales mediante contribuciones" anotó.
El representante
de Tralima insistió que conocía el rol efectivo de Siragusa "porque
el mismo abogado Scipione me había confirmado que el rol de Siragusa
era eliminar todos los obstáculos del proyecto. Además, el rol de
Siragusa no se hubiera podido explicar sin el recurso de las contribuciones
que parecían obvias incluso en relación con el monto consistente
en el flujo de dinero que Procre solicitaba a Tralima".
Meses después,
el 14 de octubre de 1994 hizo lo mismo el ex presidente del Consorcio
Tralima, Luciano Scipioni. Este, confirmando los ilegales
procedimientos que utilizó su empresa en sus operaciones locales,
relató que uno de designados para "superar los obstáculos" fue Andrea
Von Berger, personaje que se encargó durante 1989 de Perú y
Argentina.
"En Perú, Von
Berger entró casi inmediatamente en disputa con el representante
de Intermetro, Sergio Siragusa. En efecto, el señor Siragusa tenía
el monopolio de las relaciones políticas en el Perú y no toleraba
por consiguiente, la ingerencia de Von Berger. Por lo tanto me vi
forzado, para evitar serios problemas en el lugar, a invitar a Von
Berger a abstenerse de continuar ocupándose del Perú" confesó Scipioni.
Von Berger no
quería desligarse de sus funciones en Lima. "Para demostrarme su
labor en el Perú,- recordó Scipioni- me llevó con el vicepresidente
del Perú, si no me equivoco, un tal Sánchez, un escritor ciego que
le entregó un libro para que éste se lo hiciera llegar a Craxi.
Von Berger pretendía como cancelación de esta supuesta actividad
desarrollada y para no interferir ulteriormente, un contrato de
consultoría a favor de una compañía peruana ligada a él de 400,000
dólares americanos, sosteniendo también que en virtud de esta consultoría,
las obras en Lima no habrían corrido el riesgo de eventuales atentados
que considerando la situación local eran de temerse".
Más adelante
Scipioni ratificó las irregulares modalidades que utilizó Tralima
en sus operaciones en el Perú. "Durante 1990, para hacer frente
a las solicitudes de Balzamo y debido a que la solución de un financiamiento
directo no se podía concretar en breve plazo, solicité a la sociedad
Multicargo, que había asumido el encargo del transporte de los vagones
ferroviarios a Lima, sobrefacturar sus suministros cuyo monto era
de aproximadamente 2 mil millones de liras".
Scipioni precisó
que solicitó al ingeniero Casarino, que trabajaba con Intermetro,"
la supervisión de la cobranza y el pago de dicha suma en las cuentas
que Balzamo me indicó... A Casarino le había entregado la nota proporcionada
por Balzamo con las indicaciones de la cuenta en Luxemburgo en la
que se debía depositar el dinero proveniente de la sobrefacturación...
Paralelamente, para terminar con mi necesidad de hacer frente a
las solicitudes de Balzamo, Casarino dispuso el depósito en la cuenta
de Luxemburgo, de aproximadamente 2 mil millones de liras provenientes
de la sobrefacturación de los costos de transporte relacionados
con el contrato celebrado entre Tralima y Multicargo".
Copias certificadas
de estos testimonios que demuestran la responsabilidad del Consorcio
Tralima como tercero civilmente responsable en el cohecho activo
del ex mandatario Alan García Pérez, fueron entregadas al 28 Juzgado
Penal de Lima el 7 de julio de 1997 por el testigo Sergio Siragusa
Mule.
Para confirmar
sus declaraciones a los tribunales romanos Scipioni solicitó que
la justicia peruana le cambiara la orden de detención por la de
comparecencia para venir a Lima y colaborar incluso sin necesidad
de acuerdo entre Perú e Italia. Pero entonces la justicia estaba
en manos del fujimontesinismo y todo indica que prefirieron no profundizar
las investigaciones sobre este caso de corrupción. 
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