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Investigación: Un tren llamado codicia
9 de abril del 2001

Confesiones en Roma

Por Gerardo Barraza

En 1994, dos funcionarios del consorcio Tralima se presentaron ante el Tribunal de Roma. En sus declaraciones al fiscal Vittorio Paraggio confirmaron la participación del consorcio Tralima en el pago de sobornos a "altas autoridades peruanas" y la función de Siragusa.

El 28 de marzo de 1994, Ludovico Cardi Cigoli, representante legal del Consorcio Tralima entre agosto de 1989 y octubre de 1993, relató a Paraggio:

"En lo que respecta al rol efectivo de Sergio Siragusa, consistía en eliminar todos los obstáculos interpuestos por el lado peruano con respecto al proyecto del Tren Eléctrico. En calidad de consultor del proyecto, el señor Siragusa debía eliminar los obstáculos incluso mediante contribuciones económicas a favor de autoridades locales cuando fuesen necesarias".

Cardi agregó que no tenía conocimiento de las modalidades concretas con las cuales el señor Siragusa eliminaba los obstáculos por lo que no conocía los montos y las modalidades de las contribuciones que distribuía. "Lo que sí puedo mencionar es que dentro de su rol se contemplan dichas concesiones. Puedo afirmar que en más de una circunstancia el mismo Siragusa tuvo que afirmar garantizar su relación con las autoridades locales mediante contribuciones" anotó.

El representante de Tralima insistió que conocía el rol efectivo de Siragusa "porque el mismo abogado Scipione me había confirmado que el rol de Siragusa era eliminar todos los obstáculos del proyecto. Además, el rol de Siragusa no se hubiera podido explicar sin el recurso de las contribuciones que parecían obvias incluso en relación con el monto consistente en el flujo de dinero que Procre solicitaba a Tralima".

Meses después, el 14 de octubre de 1994 hizo lo mismo el ex presidente del Consorcio Tralima, Luciano Scipioni. Este, confirmando los ilegales procedimientos que utilizó su empresa en sus operaciones locales, relató que uno de designados para "superar los obstáculos" fue Andrea Von Berger, personaje que se encargó durante 1989 de Perú y Argentina.

"En Perú, Von Berger entró casi inmediatamente en disputa con el representante de Intermetro, Sergio Siragusa. En efecto, el señor Siragusa tenía el monopolio de las relaciones políticas en el Perú y no toleraba por consiguiente, la ingerencia de Von Berger. Por lo tanto me vi forzado, para evitar serios problemas en el lugar, a invitar a Von Berger a abstenerse de continuar ocupándose del Perú" confesó Scipioni.

Von Berger no quería desligarse de sus funciones en Lima. "Para demostrarme su labor en el Perú,- recordó Scipioni- me llevó con el vicepresidente del Perú, si no me equivoco, un tal Sánchez, un escritor ciego que le entregó un libro para que éste se lo hiciera llegar a Craxi. Von Berger pretendía como cancelación de esta supuesta actividad desarrollada y para no interferir ulteriormente, un contrato de consultoría a favor de una compañía peruana ligada a él de 400,000 dólares americanos, sosteniendo también que en virtud de esta consultoría, las obras en Lima no habrían corrido el riesgo de eventuales atentados que considerando la situación local eran de temerse".

Más adelante Scipioni ratificó las irregulares modalidades que utilizó Tralima en sus operaciones en el Perú. "Durante 1990, para hacer frente a las solicitudes de Balzamo y debido a que la solución de un financiamiento directo no se podía concretar en breve plazo, solicité a la sociedad Multicargo, que había asumido el encargo del transporte de los vagones ferroviarios a Lima, sobrefacturar sus suministros cuyo monto era de aproximadamente 2 mil millones de liras".

Scipioni precisó que solicitó al ingeniero Casarino, que trabajaba con Intermetro," la supervisión de la cobranza y el pago de dicha suma en las cuentas que Balzamo me indicó... A Casarino le había entregado la nota proporcionada por Balzamo con las indicaciones de la cuenta en Luxemburgo en la que se debía depositar el dinero proveniente de la sobrefacturación... Paralelamente, para terminar con mi necesidad de hacer frente a las solicitudes de Balzamo, Casarino dispuso el depósito en la cuenta de Luxemburgo, de aproximadamente 2 mil millones de liras provenientes de la sobrefacturación de los costos de transporte relacionados con el contrato celebrado entre Tralima y Multicargo".

Copias certificadas de estos testimonios que demuestran la responsabilidad del Consorcio Tralima como tercero civilmente responsable en el cohecho activo del ex mandatario Alan García Pérez, fueron entregadas al 28 Juzgado Penal de Lima el 7 de julio de 1997 por el testigo Sergio Siragusa Mule.

Para confirmar sus declaraciones a los tribunales romanos Scipioni solicitó que la justicia peruana le cambiara la orden de detención por la de comparecencia para venir a Lima y colaborar incluso sin necesidad de acuerdo entre Perú e Italia. Pero entonces la justicia estaba en manos del fujimontesinismo y todo indica que prefirieron no profundizar las investigaciones sobre este caso de corrupción.

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