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La conexión García - Montesinos al descubierto
(1 de setiembre del 2001)

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Alan García pactó con el diablo

Vladimiro Montesinos confabuló en el Poder Judicial para lograr que la Sala Especial de la Corte Suprema de la República, presidida por el vocal Luis Serpa Segura, declarara la prescripción de los delitos de corrupción, enriquecimiento ilícito, colusión y cohecho pasivo por los que debía responder el ex presidente Alan García, por lo menos, hasta noviembre del 2001.

Escribe Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

Dos días antes de la segunda vuelta electoral, el último primero de junio, el candidato Alan García respondía a las expectativas de los corresponsales extranjeros en el local de la Asociación Peruana de Prensa Extranjera, APEP, en el Hotel Las Américas.

Una periodista del diario ABC de Madrid, Carmen de Carlos le preguntó: "¿Podría usted aclarar si entre el 24 de setiembre, fecha en la que Vladimiro Montesinos se fue a Panamá, hasta hoy, ha mantenido alguna conversación con él?".

Alan García respondió con evasivas "No. Yo no he sabido del doctor Montesinos, salvo la presunción -que era una hipótesis de trabajo- de que estaba en Venezuela". Como la respuesta no era concreta De Carlos replicó: "Existe información de que usted mantuvo conversaciones con Montesinos estando en París. ¿Dice que no?".

"No", respondió García, nervioso y guardando silencio unos segundos antes de continuar. "Que yo sepa nadie ha tomado el nombre del doctor Montesinos para llamarme. Hubiera sido de lo más curioso recibir una llamada de Montesinos".

La corresponsal del mismo diario en Lima, quien suscribe estas líneas, insistió: "Se ha registrado una versión de parte de una de las personas que estuvo con Montesinos en Panamá entre el 24 de setiembre y el 23 de octubre del año pasado, quien afirma que hubo una comunicación telefónica entre Vladimiro Montesinos y usted. ¿Puede negar rotundamente esa versión?"

Esta vez García respondió destemplado. "Durante estos diez años que usted vivía en el Perú yo tuve que vivir fuera por culpa del gobierno de Montesinos, de manera que no entiendo esa relación salvo que yo sea un masoquista absoluto, cosa que no soy. En segundo lugar que alguien presuma que Montesinos me llame es muy gracioso. Me ha llamado mucha gente haciendo bromas, diciendo que era Montesinos o que era Fujimori." Dijo contradiciendo la versión que había dado minutos antes a la periodista española. Acto seguido el candidato bebió el integro de su vaso de agua y se retiró.

El nexo entre el ex presidente y Montesinos fue Mendel Winter, cuya su esposa, Maritere Braschi, fue la única que entrevistó a García durante su "exilio".

Esa noche García tenía programadas entrevistas en dos canales de televisión. Después de su encuentro con la APEP, canceló ambas presentaciones.

Hasta ese momento sólo existía la versión de una de las personas que acompañó al ex asesor en su breve exilio panameño, que refería que Alan García se había puesto de acuerdo con Vladimiro Montesinos para procurar la prescripción de sus procesos judiciales en Lima, de tal manera que fuera posible su candidatura a la presidencia de la República.

La negativa de García a las interrogantes del ABC alentaron las indagaciones. En los siguientes dos meses, las investigaciones han establecido que García negoció con Montesinos la prescripción de sus delitos a cambio de la impunidad del asesor.

CONTACTO EN PARÍS

El 24 de setiembre del año pasado, Montesinos salió del Perú en un jet privado rumbo a Panamá; su asistente principal, Matilde Pinchi Pinchi se encontraba en New York. Una vez en la capital caribeña el asesor llamó por teléfono a la señora Pinchi y le pidió que viajara a Panamá para darle el encuentro.

Matilde Pinchi Pinchi se reunió con Montesinos entre el diez y el quince de octubre. Ella se instaló en el mismo aparthotel donde el "Doctor" y Jaqueline Beltrán estaban hospedados.

En esos aciagos días para el asesor, Pinchi Pinchi continuó cumpliendo su rol de "mano derecha" y estaba presente cuando Montesinos hablaba por teléfono, diariamente, con algunos de sus socios y colaboradores más cercanos, entre los que se encontraban el ex presidente Alberto Fujimori y los hermanos Samuel y Mendel Winter Zuzunaga.

Un día, Mendel Winter le dijo a Montesinos que Alan García estaba interesado en conversar con él. García había solicitado a Winter que lo contactara con Montesinos en anteriores y en repetidas oportunidades. Winter se lo había hecho saber al asesor, pero Montesinos se habría negado a atender la solicitud de audiencia del ex presidente mientras ostentaba el poder.

Sólo en Panamá, Vladimiro Montesinos le pidió a Mendel Winter el teléfono de García en París y finalmente, lo llamó. La conversación que sostuvieron duró aproximadamente quince minutos. Cuando el ex asesor cortó, marcó inmediatamente el teléfono de Winter y le dijo "ya hablé con Caballo Loco y hemos llegado a un acuerdo".

Montesinos comentó que García quería que lo ayudara a arreglar sus juicios en el Perú: "Si hubiéramos hablado antes, esto no te hubiera pasado" le habría dicho García a Montesinos aludiendo a la delicada situación que atravesaba el consejero de Fujimori.

Según lo acordado a través de esa comunicación telefónica, fue el asesor quien diseñó la estrategia para conseguir la prescripción de los procesos que inculpaban a García. Pero como además García estaba sujeto a la Ley de Contumacia, Montesinos también le aconsejó que presentara una acción de amparo en contra de esa norma elaborada en los mejores tiempos de la dupla Fujimori-Montesinos. Además se encargó de enviarle el proyecto para que lo materializara con sus abogados.

Montesinos llamó desde Panamá a Alejandro Rodríguez Medrano para que trabajara en el tema García.

Todavía en Panamá, Montesinos llamó al vocal Alejandro Rodríguez Medrano para que empezara trabajar en el asunto y a Mendel Winter para anunciarle que pronto llegaría a su casa un sobre que debería ser entregado en manos de un comisionado enviado por Alan García.

Hizo lo mismo con el ex presidente Fujimori para contarle que había hablado con "Caballo Loco" y decirle que pronto le daría precisiones.

Después, Montesinos llamó telefónicamente a García en diferentes oportunidades, unas veces le contestaba personalmente y otras la grabadora con un frío mensaje. Las conversaciones no fueron únicamente de temas procesales. El ex presidente y el ex asesor hablaron también de trivialidades.

ADIÓS CONTUMACIA

El 24 de octubre, el asesor en desgracia regresó al Perú en otro jet que aterrizó en Pisco. Una vez en Lima, Montesinos se instaló en la casa de Matilde Pinchi Pinchi y desde ahí, a través de un teléfono celular prepagado, adquirido por Matilde para la ocasión, el asesor llamó al vocal Rodríguez Medrano y le preguntó qué había sido del caso de "Caballo Loco". A lo que Rodríguez Medrano contestó: ya lo tengo todo listo.

Esa tarde, Rodríguez Medrano envió por fax, a la casa de Matilde Pinchi Pinchi, el documento que cuidadosamente había elaborado a pedido de Montesinos. El "Doc" pidió a sus secretarios Ruiz Agüero y Ramos que lo llevaran en un sobre cerrado a la casa de Mendel Winter Zuzunaga.

Winter recibió el encargo. Era un sobre lacrado y no se atrevió a abrirlo. También recibió una llamada de Alan García pidiéndole la dirección exacta de su casa. Un día después, una persona recogió de la casa de Winter el sobre que Montesinos había enviado. Al término de la distancia el ex presidente recibió el sobre en París.

Desde ese mismo teléfono, el asesor hizo las coordinaciones con los integrantes de la Sala de Derecho Constitucional de la Corte Suprema, la misma que debía recomendar a la Sala de Especial Penal -integrada por Luis Serpa Segura, Otto Torres Carrasco y Nicanor Castillo- para que la acción de Amparo en el caso de la Ley de Contumacia resultase favorable a Alan García.

Según la Ley de Contumacia, el acusado mantendría su condición de reo contumaz mientras no se sometiera a la justicia. En cristiano, mientras García estuviera bajo el rigor de esa ley, no podría tramitar la prescripción de sus procesos y mucho menos candidatear a ningún puesto público.

No obstante, se debe destacar que Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA ya había recomendado al gobierno peruano, el 10 de octubre del año 2000, que dejara sin efecto los fallos judiciales que estuvieran relacionados a la Ley de Contumacia. El tribunal internacional había admitido la denuncia de García el 15 marzo de ese año.

De todas maneras, Vladimiro Montesinos ayudó a García confiando en que su maquinaria judicial terminaría por librarlo no sólo de esa Ley, sino también y sobre todo, de los procesos que enfrentaba. Como el caso del tren Eléctrico, por ejemplo. A cambio, el asesor tendría un futuro diferente.

José Lizier ayudó a Montesinos a fugar.

Tal vez es una coincidencia, pero lo cierto es que, poco después, el 29 de octubre del 2000, Vladimiro Montesinos huyó nuevamente del país a bordo del velero Karisma, una embarcación que le pertenecía a José Lizier Corbeto, hijo de Carlos Lizier Gardela, funcionario de confianza de Alan García y prominente miembro de su pasado gobierno.

Lo que siguió, cronológicamente, no deja de llamar la atención. También en noviembre del 2000 el conocido magistrado motesinista Percy Escobar Lino, sorprendió a tirios y troyanos pronunciándose, públicamente, en contra de la Ley de Contumacia desde su ubicación de suplente en la Sala de Derecho Público.

Como se recuerda, el Consejo Nacional de la Magistratura no depuró el Poder Judicial hasta el mes de mayo del presente año, por lo que los vocales montesinistas tuvieron tiempo suficiente para servir a los intereses de su mentor.

El 10 de enero el ministro de Justicia del gobierno de Transición, Diego García Sayán, envió la resolución de la CIDH al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Mario Urrelo, el mismo que derivó el informe a la Sala Penal Permanente presidida por Luis Serpa Segura.

El 17 de enero, Jorge del Castillo anunció públicamente que Alan García regresaría el 27 del mismo mes. Alan vuelve. La noticia fue publicada en las primeras planas.

Al día siguiente, la Sala Penal Especial de la Corte Suprema, encabezada por el fiel Serpa Segura, resolvió considerando inaplicable la Ley de Contumacia para Alan García Pérez.

Paralelamente, la misma Sala decretó la prescripción de los delitos que sustentaban los procesos del ex presidente. Aunque no sucedió lo mismo para Alfredo Zanati, el amigo de García comprendido como cómplice en el caso del Tren Eléctrico donde el ex mandatario era el acusado (ver recuadro).

Serpa Segura, aquí saludando a Montesinos por su cumpleaños, fue quien solicitó la prescripción de los procesos contra García.

ALAN VUELVE

El sábado 27 de enero, Alan García regresó al Perú limpio de polvo y paja. Al día siguiente, en América Televisión, en el canal de los ahora prófugos José Enrique y José Francisco Crusillat, el periodista Nicolás Lucar, utilizando la versión de un testigo que resultó ser el chofer de su suegra; acusó al presidente del gobierno de Transición, Valentín Paniagua, de estar coludido con la red de corrupción a través del testaferro de Montesinos, Víctor Alberto Venero Garrido. Lúcar había dedicado ya una edición entera de su programa a entrevistar a García.

Mientras ocurría el escándalo en el programa "Tiempo Nuevo" en el otro canal, la periodista de Panorama, Mónica Delta, en extraordinaria y rapidísima reacción entrevistaba a Alan García precisamente sobre el tema de inmediata actualidad: las posibles vinculaciones de Paniagua con Venero.

Uno de los periodistas más emblemáticos del régimen fujimorista acusaba al Presidente de la Transición de estar vinculado al testaferro de Montesinos, pero García Pérez respondía como gran estadista, dejando abierta la posibilidad de que la denuncia tuviera asidero.

"Ruego a Dios que no sea cierto, me resulta difícil que un hombre como Valentín Paniagua haya recibido dinero para su campaña. Es gravísimo y alarmante que un Presidente provisional encargado de conducir el proceso electoral del próximo 8 de abril en forma democrática, sea acusado de esa manera, es muy grave" dijo García en ese momento.

El engranaje que montó el ex asesor en los últimos años en la televisión abierta, empezó a rodar a favor del recién llegado.

Cualquier lector memorioso recordará que el candidato García borró de su discurso el nombre de Montesinos y las palabras mafia y corrupción. Desde sus tribunas callejeras Alan Perú cuestionó únicamente la política económica aplicada por el fujimorismo y propuso que los peruanos "fijáramos nuestras esperanzas en el futuro, como el conductor de un auto que no puede manejar mirando por el retrovisor".

Mirar el futuro no significa sin embargo, olvidar el pasado, auspiciar la impunidad y permitir que la corrupción haga de la política su campo de batalla.

ALAN GARCÍA PACTÓ CON EL DIABLO (continuación)