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Carlos
Álvarez y el último psicosocial del SIN
Mañana,
Carlos Álvarez declarará ante la Tercera Fiscalía
Anticorrupción que lo acusa de haber recibido tres mil dólares
mensuales provenientes del SIN, para apoyar la re-reelección
de Fujimori. Para quienes recuerdan al Álvarez opositor y
desafiante, siempre resultó extraño que se convirtiera
en un oficialista rabioso y alineado. Él asegura que siempre
fue fujimorista, pero, por ejemplo, nunca dejó de hacer un
humor opositor en el teatro. ¿El fujimorismo televisivo de
Carlos Álvarez se debió realmente a su convicción
ideológica? ¿Le pagaron? ¿O, peor aún,
lo chantajearon?
Escribe Marco
Sifuentes y Milagros Trujillo / agenciaperu.com
Carlos Álvarez
fue, durante años, el cómico político más
talentoso y respetado del país. Él era simplemente
el más gracioso, perspicaz y agudo en una época en
la que muchos no querían ver la corrupción evidente
del gobierno de Fujimori.
Álvarez
sabía quién era quién, y no le importaba burlarse
del poder, ni desafiarlo invitando a personajes o tocando temas
que eran vetados en otros espacios.
Pero el año
2000, el comediante fue contratado por el canal del Estado, y cambió
radicalmente su línea editorial. Durante la campaña,
se dedicó, con muy poca gracia, a repetir palabra por palabra
el discurso de Fujimori.
Era como si
Carlos Álvarez, en lugar de ser el imitador, se hubiera convertido
en el doble del ahora prófugo ex presidente. Y mientras más
crítico el momento político, sus imitaciones eran
mas agresivas contra la oposición, personajes claves, y sucesos
trascendentales, como la Marcha de los Cuatro Suyos.
EL FUJIMORISMO ESCONDIDO
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Álvarez
frente a Palacio de Gobierno, en plena etapa en Canal 7.
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Ahora el cómico
se justifica alegando que en aquella época era fujimorista.
Si bien alguna vez declaró que su mayor error fue "manifestar
mi opción política en aquel entonces", resulta
difícil creer que el opositor incisivo de 1998 pudiera haberse
convertido en el fujimorista furibundo del 2000. ¿Qué
hubo detrás de la transformación?
Según
la denuncia de la fiscal anticorrupción Juana Meza, los secretarios
de Montesinos, Maruja Arce, Mario Ruiz Agüero, y Matilde Pinchi
Pinchi han declarado que Elsa Casas Sotomayor, directora del noticiero
Confirmado y gerente de Canal 7, le entregaba mensualmente tres
mil dólares en nombre del SIN. Lo mismo han declarado respecto
de Tulio Loza.
Elsa Casas ha
admitido ante la Fiscalía que coordinaba las noticias de
Confirmado con Montesinos en el SIN, pero niega haber entregado
dinero a ninguno de los dos cómicos.
EL CHANTAJE
Sin embargo,
la transformación de Álvarez fue mucho más
radical que el silencio de Loza.
Una metamorfosis
que fuentes consultadas por agenciaperu.com atribuyen a un
chantaje.
En setiembre
del 2000, días antes del video Kouri-Montesinos, el SIN ejecutó
lo que terminaría siendo su última campaña
psicosocial, su último chantaje: según los diarios
chicha, Carlos Alvarez era gay.
El desencadenante
del chantaje habría sido una entrevista publicada en el diario
El Comercio, el 1 de setiembre de ese año. Allí, Carlos
Álvarez aseguró: "La televisión se ha
trastocado, ha adquirido un giro muy polémico, agresivo y
chocante", y continuó más adelante, "Todo
esto me ha decepcionado. Me siento desfasado, no a nivel artístico
sino por principios".
En ese momento
tenía un show teatral llamado, muy apropiadamente, "Sin
Censura", donde olvidaba su supuesto fujimorismo televisivo
y se despachaba contra 'El Chino' y el 'Tío Vladi'.
"Felizmente,
hay gente que no claudica", aseguró en la entrevista
con El Comercio, "y es la que me ve en escena, la que va a
ver a Hugo Salazar, a Cattone. Los que encienden el televisor para
sintonizar a Marco Aurelio Denegri o Tomás Unger".
En aquel entonces,
Fujimori seguía en el poder, y el humorista ya estaba cansado,
asqueado.
EL ÚLTIMO
PSICOSOCIAL
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Las
acusaciones contra el cómico, por parte de los diarios
chichas destrozaron a Carlos Álvarez.
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El 12 de setiembre,
a los pocos días de la entrevista de El Comercio, se ejecutó
la última campaña de los diarios chicha digitada desde
el SIN. Según la prensa basura, la actriz cómica Nancy
Cavagnari había dicho que Álvarez era homosexual.
Pero ese mismo
día Nancy Cavagnari, en el programa de Beto Ortiz, y delante
del mismo Alvarez, negó haber declarado lo que decían
los diarios comprados por el fujimorato.
A los dos días,
el video Kouri-Montesinos puso fin a todos los chantajes y los psicosociales
del SIN, pero no a sus secuelas.
Agenciaperu.com
intentó obtener la versión de Álvarez, pero
no accedió debido a su situación legal.
Y es que, según
fuentes consultadas por agenciaperu.com, éste no habría
sido el primer chantaje que sufrió Álvarez. En 1995,
un video supuestamente comprometedor habría llegado a las
oficinas de La Revista Dominical. Sin embargo, Álvarez se
enteró, y el asunto no trascendió.
Sobre el asunto
de 1995, Raúl Dávila, productor, manager y vocero
de Alvarez, aseguró que "en ese momento, gente como
Nicolás Lucar, Álamo Pérez Luna y Beto Ortiz
nos ayudaron mucho".
Pero sobre lo
que padecieron en el 2000, Dávila -gerente de producción
del canal del Estado durante esa época- fue más revelador:
"Si fuera cierto, es una cosa que tratamos de mantener callada
por muchos años. Es una pesadilla que aún no termina.
Ya Carlos dirá lo que tiene que decir en su momento".
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