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Testimonio
de ex agente del comando Rodrigo Franco inculpa a Mantilla
Hace seis
meses una persona se puso en contacto con agenciaperu.com.
Dijo que había pertenecido al comando Rodrigo Franco. Accedió
a que su testimonio fuera grabado y reveló una serie de nombres,
fechas, lugares. Desde ese momento empezamos a corroborar la información
que esta persona proporcionó.
Seis meses después, cuando un 80% de los datos fueron cruzados,
agenciaperu.com viajó a un lugar en Lambayeque y entrevistó
nuevamente a la misma persona, haciéndole exactamente las
mismas preguntas que le formulamos en Lima. En esta segunda oportunidad,
el ex suboficial de La Marina, Miguel Aurelio Exebio Reyes, dijo
lo mismo que nos había dicho la primera vez.
Hoy estamos en condiciones de afirmar que este testigo fue uno de
los jefes de inteligencia del comando paramilitar autodenominado
Rodrigo Franco. El siguiente artículo está basado
en esas dos entrevistas, dos testimonios, uno recogido en Lima y
el otro en Lambayeque.
Escribe César
Hildebrandt Chávez / agenciaperu.com
Miguel Exebio
Reyes se mostraba nervioso, tal vez porque recordaba tiempos pasados.
Épocas cargados de violencia y revanchismo que no se pueden
olvidar con facilidad. Momentos que parece revivir bajo la conciencia
de que, decir la verdad, era un acto temerario que ponía
en riesgo la propia vida. Algo que toma como cosa muy presente:
"si García llega a saber esto, esto que yo lo digo,
va a querer hacer un hueco y se va a querer enterrar, va a querer
atarme, porque ése es su método", nos decía.
Razón
no le falta. El grupo Rodrigo Franco existió, convivió
bajo el gobierno aprista, y asesinó sin desparpajo. "Esto
que estas grabando todo el mundo lo va a saber: hubo gente de aniquilamiento
del comando Rodrigo Franco al cual yo pertenecí", cuenta
Exebio.
El cabecilla
de este comando se llamaba Jesús Miguel Ríos Sáenz,
alias "Erico", "Flecha" o "Chito Ríos".
Hoy tiene más de 40 años y desde 1986 hasta 1989,
según diversas investigaciones, fue el jefe operativo del
comando Rodrigo Franco, un grupo paramilitar que operó durante
el gobierno de Alan García y que, hasta el día de
hoy, sus muertes no tienen responsables.
Ríos
Sáenz camina con una ligera cojera pero con plena libertad.
No tiene paradero fijo. En Chiclayo, suele refugiarse en dos casas.
La segunda, según los vecinos, es su escondite más
frecuente.
La memoria del
Chito Ríos es, quizá, el secreto mejor guardado del
gobierno aprista. Sólo él sabe toda la verdad acerca
de cómo operó y quienes ordenaban las acciones paramilitares
del comando Rodrigo Franco.
En Chiclayo
también vive uno de sus más cercanos colaboradores
durante el gobierno aprista. Su nombre está registrado dentro
del organigrama del comando paramilitar en un puesto clave: jefe
de inteligencia: encargado de los seguimientos, de establecer la
rutina diaria de las víctimas, y de definir en qué
momento convenía mejor el ataque.
Este es Miguel
Exebio. Agenciaperu.com conversó con él y grabó
su testimonio en dos oportunidades. Durante semanas, se comprobó
cada palabra, se y corroboró su identidad en Chiclayo, a
través de diversos testigos. Lo que usted leerá es
la versión de este ex paramilitar grabada dos veces, una
en Lima y la otra en su propia casa.
PRIMER CONTÁCTO: AGOSTO 1986
¿Cómo
conoce usted al Chito Ríos?
Resulta que un día vine yo a Ferreñafe y nos encontramos
en el bar Oasis y él sabia la situación que había
vivido yo en La Marina.
Según
información oficial de la Marina de Guerra del Perú,
Miguel Exebio Reyes tiene el grado de grumete, e ingresó
a esta institución armada el primero de setiembre de 1977.
Fue dado de baja por medida disciplinaria en agosto de 1987, casi
un año después de contactar con el chito.
EXEBIO: Me vio
y se identificó con un documento verde, que era del ministerio
del Interior. Me dijo que trabajaba con Agustín Mantilla
y que quería que haga notas informativas, seguimientos, tú
sabes hacer todo eso.
Pero, ¿por
qué lo recluto a usted?
Porque éramos paisanos de Ferreñafe.
Vine acá, a Lima, me llevó a comer y me dijo que iba
a hacer trabajos de inteligencia. Esos trabajos eran para el general
Luque Freyre, el director de Inteligencia en esa Época. Chito
coordinaba con el, quien a su vez coordinaba con Agustín
Mantilla, que en ese tiempo era viceministro del Interior.
Era un grupo de inteligencia que tenia varios grupos de trabajo,
unos encargados de la cuestión logística, otros de
la cuestión de inteligencia, un grupo de aniquilamiento comandado
por Jorge Huamán Alacute, un ex policía que preparaba
a su gente en Masamari, en Huancayo.
Jorge Huamán
Alacute era miembro de la Fuerza de Operaciones Especiales de la
Marina de Guerra del Perú. En la organización del
comando Rodrigo Franco, era el jefe del escuadrón de aniquilamiento.
¿En
dónde operaban?
Las oficinas quedaban en dos de mayo 1511, donde se hizo la campaña
del presidente García y después del compañero
del Castillo para la alcaldía de Lima, al costado queda una
pollería: el Tic Tac.
Según
el testimonio de un desertor del comando Rodrigo franco, publicado
en la revista OIGA en setiembre de 1989, Agustín Mantilla
le regaló el garage de esta casa a un amigo suyo quien construyó
la pollería Tic Tac.
La fachada de
este restaurante y de la casa en donde se alojaban los paramilitares
fueron pintadas con los mismos colores: con rayas azules, blancas,
rojas y marrones. Así, nadie dudaba de que ambos locales
eran uno solo y fue fácil despistar a los curiosos.
EXEBIO: Los
que vivíamos en la casa éramos Carlos Urbina, un muchacho
de Chimbote; Enrique Melgar Moscoso, uno de Huancayo; el que habla
y un muchacho llamado Alfredo, que era el que nos cocinaba y que
también atendía a Mantilla. Chito Ríos para
ahí toda la semana. En la habitación de arriba dormíamos
el Chito y yo, y abajo el resto".
Según
el mismo testimonio de OIGA, en la casa de dos de mayo habían
varios teléfonos a nombre de Alan García y de Agustín
Mantilla y sus números no estaban registrados en las computadoras
de la entonces Compañía Peruana de Teléfonos.
EXEBIO: En la
casa, todos nos llamábamos por chapas: el Pato Usquiano era
Taylor, yo era Bronco, Urbina era Pantera, Carlos Enrique Melgar
era Patricio, Miguel Ríos Sáenz era Erico o Flecha,
Carlos del Pozo era Charly Delta. Eran nuestras chapas de combate,
nadie sabía los apellidos de nadie.
¿Usted
tenía arma?
Sí, un cañón corto. Era revolver, no pistola,
de 8 tiros. Las usábamos con sobaqueras. A mi me la dio chito
para protección por el trabajo que hacíamos.
LOS DEBERES
¿Que
hacia usted?
Labores de inteligencia, seguimientos. Por decir: la situación
política de las universidades de Arequipa; la situación
en Tingo Maria, en Huancayo, en Lima. Sólo seguimiento. Después,
con esa información se analizaba, se procesaba y se aniquilaba.
La guerra era contra Sendero Luminoso y el MRTA. La infiltración
senderista en las universidades era espantosa. Pero para esos trabajos
nos daban un carné universitario. Nos daban de acuerdo a
los trabajos que hacíamos. Una vez me fui a Cotahuasi como
ingeniero con carné y todo lo demás. Había
un muchacho que hacia las falsificaciones por computadora.
Mi función era de inteligencia, seguimientos contra grupos
sediciosos, por ejemplo Martha Huatay Ruiz, que tenía su
estudio en el jirón Carabaya, por el Banco Amazónico.
Ese fue uno los casos.
Marta Huatay
fue presidenta de la asociación de abogados democráticos.
Estaba en la mira por sus declaraciones contra Alan García
acusándolo de genocida y fascista. Dos días antes
de matarla, el plan abortó y Martha Huatay pudo refugiarse
en la clandestinidad.
EXEBIO: Coordinábamos
con gente de la policía y del Ejercito, sobre en unas acciones
que hacíamos en Puno, como el atentado del abogado de Morote,
Febres Flores. Eso lo hizo Huaman Alacute, pero yo no hice el seguimiento.
A veces el Chito decía: "voy a salir de viaje".
Se iba a la selva y regresaba a contar cómo habían
"chifado" a la gente.
"GARCÍA SABÍA TODO"
¿A
quien reportaba usted?
A Chito.
¿Con
quien coordinaba el señor Ríos?
Con el general Luque Freyre y con Mantilla. (Luque Freyre era el
jefe de Inteligencia del Ministerio del Interior, y Mantilla era
el ministro de este despacho durante el gobierno aprista).
¿Cómo
puede saber que coordinaba con Mantilla?
Porque él me lo contaba todo. Dormíamos en el mismo
cuarto. Donde eran las reuniones entre chito y mantilla en el ministerio
del Interior.
¿El
presidente García tenia conocimiento de esto?
Todo estaba coordinado. El presidente García sabía
todo, y las altas esferas del partido sabían de la existencia
del comando.
¿Todos?
Todos los del entorno del presidente García.
La revista OIGA
publicó en diciembre de 1987 esta foto: resguardando a Agustín
Mantilla, aparecen dos personas del comando Rodrigo Franco: Carlos
del Pozo y Manuel Alzamora. Dos años después, en octubre
de 1989, la revista SÍ publicó un foto en la que Alan
García aparece junto al propio Chito Ríos y a Gino
Fiori, otro paramilitar.
EXEBIO: Era
un grupo de trabajo de confianza. Mantilla no era bien viso en la
policía y en las Fuerzas Armadas. La Marina estuvo vigilándonos.
Les preocupaba la formación de este grupo porque era algo
ilegal.
¿Usted
sabía que era algo ilegal?
Yo hacia mi trabajo de inteligencia, pero después, cuando
vienen los asesinatos, ya me comenzó a preocupar.
EL PATO USQUIANO
EXEBIO: Una
vez, cuando vine de Tingo María, estaba en la sala, y un
muchacho Vásquez, al que le decían Cobra, todo vestido
de negro. Estaba el "Pato" Usquiano y me dicen: "Bronco,
te llama Erico". "Toma este teléfono: este es de
García y este de Agustín, en caso de que nos pase
algo. Ese cojudo de Arce Borja está que jode y ayer lo esperamos
hasta las 5 de la mañana y no llegó".
Al día
siguiente, el 2 de octubre de 1987, el comando intentó colocar
un explosivo en el diario Marca, el vocero de Sendero Luminoso.
El tiro salió por la culata. La bomba explotó en el
wolkswagen en el que iban los atacantes, y murió uno de ellos:
Humberto Usquiano, conocido como "el pato".
EXEBIO: Yo estaba
en el carro pero bajé porque iba a una fiesta. A la hora
en que el Pato iba a poner un explosivo en el carro, vio que justo
salían unos del diario; regresó pero el explosivo
ya estaba activado. El iba en la parte de atrás. Entonces
explotó y Chito salio disparado. El Pato murió instantáneamente.
El Chito fue
llevado al hospital de policía en donde fue internado con
otro nombre. Días después, escapó.
LA ORDEN:
MATAR AL DESERTOR
En 1989, cuando
Oiga publicó el testimonio de un desertor de Rodrigo Franco,
las sospechas no se hicieron esperar.
EXEBIO: Cuando
salio en una revista las "Confesiones de un desertor"
a todos nos mandaron investigar. Chito fue a mi hotel con Melgar
Moscoso como a las 10 de la noche, con el pretexto de ir a tomar
un jugo. Pero yo ya veía gente en la esquina. Cuando salimos
me golpearon y me metieron en una camioneta, encapuchado y me amarraron.
Me han llevado al fundo barbadillo. Era un carro granate, con gente
de la policía. La orden de Mantilla era matarme y me metieron
un balazo en este dedo. La orden era matar al desertor.
EL CONTACTO
CON COLINA
¿Ustedes
tuvieron contactos con algún miembro del Grupo Colina?
Hay uno que actualmente ha sido detenido, que lo vi conversando
con Chito en Huancayo.
¿Recuerda
su nombre?
No, pero sí lo podría identificar
¿Es
éste? (mostrando una foto)
Sí, pero más joven.
Él es el miembro del Grupo Colina, el técnico del
Ejército Julio Chuqui Aguirre.
Después del comando, creo que el Chito Ríos fue obligado,
hasta cierto punto, por la gente del Ejército y comenzó
a ser analista del SIE (Servicio de Inteligencia del Ejército),
durante el gobierno de Fujimori. Trabajó con el general Enrique
Oliveros.
¿Él
ha trabajado en este gobierno?
Sí, él me decía que se iba a la fábrica.
Después me enteré que la fábrica era el SIN.
LA COMISIÓN
DE LA VERDAD
¿Usted
estaría dispuesto a confirmar lo que ha dicho ante la comisión
de la verdad?
Lógicamente. El grupo funcionó. Nosotros hemos sido
chivos expiatorios. Si hay alguna responsabilidad penal, que se
sancionen a los responsables. Mi delito ha sido haber participado
en este grupo, pero yo no he asesinado a nadie. Mi labor ha sido
sólo de inteligencia.
Si se trata de la Comisión de la Verdad, bienvenido sea para
mi, hay algunos que tienen la culpa porque van a ser sancionados
demostrándose con hechos lo que se esta diciendo.
Todos los gobiernos
tienen su rabo de paja y no van a venir a hacerse ahora los políticos
como Mauricio Mulder a acusar a la Comisión de la Verdad.
Esto que estas grabando, todo el mundo lo va a saber: hubo gente
de aniquilamiento del comando Rodrigo Franco al cual yo pertenecí.
Una cosa es
cierta. Para vivir en sociedad y en democracia, los ciudadanos tenemos
que renunciar a dos cosas: a ejercer la justicia con nuestras propias
manos, y a administrar la violencia.
La justicia
y las Fuerzas Armadas, incluyendo la Policía Nacional, son
un monopolio del Estado, sino dos fuerzas que todos tenemos que
respetar. Por eso, en todo el mundo civilizado, los escuadrones
de la muerte y los grupos paramilitares son considerados parte del
mal, de la delincuencia, o del terrorismo.
Sí. En
el Perú durante los años de la violencia existieron
distintos comandos paramilitares, que al igual que los terroristas,
cometieron crímenes y violaron los derechos humanos. El grupo
Colina es uno de ellos y el Comando, mal llamado, Rodrigo Franco,
otro.
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