|
Nuevos
testimonios confirman que "Tito" estaba vivo
La tarde
del 22 de abril de 1997 los peruanos vimos, en vivo y en directo,
parte de las escenas del valeroso rescate de los rehenes que el
MRTA tenía cautivos en la casa del embajador del Japón.
Lo que observamos se realizó en lo que los comandos llamaron
el "ala sur" de la residencia, es decir, el frontis. Sin
embargo, no se vio lo que pasó en el "ala norte",
en la parte posterior.
Para poder desarrollar su plan de operaciones, los comandos habían
lotizado la casa en áreas que habían bautizado como
pabellones desde la A hasta la I, y habían memorizado íntegramente
la residencia para poder moverse dentro de ella en medio del polvo
y el humo con el que sabían que iban a contar. Además,
el ejército había alquilado las casas colindantes
y las utilizó, primero, para hacer los túneles de
penetración a la parte posterior de la residencia, y luego,
como áreas de seguridad o de rescate.
Lo que nunca se vio fue lo que pasaba en esa parte de atrás,
que es precisamente lo que la Fiscalía ha investigado en
los últimos 14 meses.
Escriben María
Isabel Torres y César Hildebrandt Chávez / agenciaperu.com
El 22 de abril
de 1997, doce minutos después de la primera explosión
un grupo de comandos rescató a varios rehenes cautivos en
el "Pabellón I", conocido también como "Chinatown".
Esa habitación correspondía a uno de los cuartos de
servicio de la casa del Embajador del Japón en el Perú,
Morihisha Aoki, y lugar donde se encontraba un número importante
de rehenes japoneses.
En la habitación
contigua, conocida por los comandos como "pabellón H",
estaban los magistrados de la Corte Suprema, los mismos que abandonaron
la casa de Aoki casi al mismo tiempo que los japoneses del Pabellón
I.
Todos juntos,
rehenes y comandos, descendieron agazapados por las escaleras de
servicio, ingresando ordenadamente a la boca del túnel subterráneo,
ubicado en la mano izquierda del ala norte de la residencia.
 |
| Croquis
que muestra la ubicación del "Pabellón I". |
Bajo el ala
norte había dos túneles construidos con varias semanas
de anticipación para la operación Chavín de
Huántar. Cada uno estaba conectado con una casa diferente.
Las casas colindantes habían sido alquiladas por el Ejército
para la operación.
En cada una
de las casas, numeradas del 1 al 4 según el plan de operaciones,
esperaban policías de la Dirección Nacional de Operaciones
Especiales (DINOES), para hacerse cargo de los rehenes rescatados.
Los rehenes
de los pabellones H e I, que habían recorrido 50 metros subterráneos
llegaron hasta una de las áreas de rescate, hasta la denominada
"Casa 1".
Aquí
comienzan los problemas que ahora dividen la opinión del
país.
TITO QUEDÓ
CON VIDA
Desde febrero
del 2001, la fiscalía que ahora tiene a su cargo el fiscal
Richard Saavedra investigó la denuncia realizada por el diplomático
japonés Idetaka Ogura, quien decía que él había
visto a un emerretista vivo después de que terminó
el combate, y afirmaba que lo vio cuando salía, junto con
los otros rehenes, de la residencia.
En estos 14
meses, la fiscalía tomó los testimonios de todos los
oficiales militares y policiales que participaron de la operación,
tanto los de los comandos que ingresaron y que realizaron efectivamente
el rescate, como los de los policías que recibieron a los
cautivos en las casas de seguridad que rodeaban la residencia.
 |
| Ex
rehén Idetaka Ogura, primero en asegurar que vio a "Tito"
con vida después de la incursión. |
Dos de estos
testimonios -que corresponden a dos efectivos policiales que estuvieron
en la Casa 1- coinciden estrictamente en que, faltando algunos minutos
para las cuatro de la tarde, recibieron a los rehenes de los pabellones
H e I, que eran en su mayoría japoneses, salvo algunos peruanos,
y que entre ellos se encontraba un emerretista que pretendió
pasar por rehén.
Los testimonios
de los policías señalan que uno de los rehenes los
alertó y les dijo "éste no es rehén, éste
es terrorista".
Según
los dos policías, ellos capturaron al emerretista al que
segundos después identificaron como Eduardo Cruz Sánchez
(a) camarada Tito, a quien revisaron de pies a cabeza para constatar
que no tuviera un explosivo. Inmediatamente lo esposaron y procedieron
a llamar por radio al encargado del área de rescate, el coronel
del Ejército Jesús Zamudio Aliaga.
Los policías
afirman que Zamudio respondió: "esperen que voy a mandar
a recogerlo". En sus declaraciones ante la fiscalía,
ambos oficiales dicen que, pocos minutos después, llegó
un comando al que describen como alto y fornido, y se llevó
esposado, y casi en vilo a "Tito".
Al concluir
su testimonial, los policías dejaron expreso que, horas después
de concluida la operación Chavín de Huántar,
les sorprendió la noticia de que no había ningún
sobreviviente del MRTA.
LA INVESTIGACIÓN
Las coincidentes declaraciones de estos dos testigos obligaron al
fiscal Saavedra a denunciar esta semana a un grupo de comandos ante
el Poder Judicial.
No todos tendrían
responsabilidad directa. Los jefes denunciados tendrán que
colaborar hasta esclarecer la línea de mando en la probable
ejecución extrajudicial del camarada Tito. Lo que la fiscalía
tiene que establecer, es de dónde vino la orden de ejecutar
a Tito cuando el combate ya había terminado.
Por su parte,
Hidetaka Ogura, diplomático japonés, mantiene firme
su versión de lo que ocurrió en ese momento: "cuando
salimos a casa vecina por túnel, número 2 de comando
emerretista, Tito estaba amarrado". Y afirma además
que este joven terrorista estaba "en el jardín de la
casa vecina".
Hasta hoy, la
versión de Ogura había sido la única que sostenía
un probable delito en medio de la valerosa operación Chavín
de Huantar. Sin embargo, las manifestaciones de los dos policías
de la DINOES, a las que agenciaperu.com tuvo acceso esta
semana, confirmarían su relato.
Ocho horas después
de su rescate, el ex ministro de Agricultura, Rodolfo Muñante,
declaró en una entrevista que, durante el operativo, vio
a un emerretista gritar: "me rindo".
 |
| "Tito"
en una foto tomada durante su años de adiestramiento
en el MRTA. |
Muñante
dijo que vio al terrorista despojarse de un chaleco con granadas
y entregarse a un grupo de jueces. Sin embargo, días después
de sus declaraciones, Muñante las negó.
La revista Caretas,
por su parte, recogió, en marzo del año pasado, una
versión que aseguraba que el camarada Tito, desesperado,
suplicó a Alipio Montes de Oca y a otro vocal supremo que
lo ayudaran a escapar con ellos.
Según
la misma versión, los magistrados le sugirieron que se quitara
el uniforme del MRTA para que no sea reconocido.
Tal vez por
esta razón, Hidetaka Ogura, dijo que vio a Tito con un pantalón
azul y un polo verde de manga corta.
El 12 de marzo
del año pasado, los restos de Eduardo Cruz Sánchez
fueron exhumados. Los exámenes forenses aplicados sobre el
cuerpo NN14 revelaron que Tito murió debido a un disparo
que le perforó la región anterior del cuello. Según
el reporte forense: "una zona poco accesible para un tirador."
¿QUIÉN
ES JESÚS ZAMUDIO?
 |
| Jesús
Zamudio junto al ex embajador japonés Morihisha Aoki,
y el ex presidente Fujimori, después del rescate . |
Zamudio es un
coronel del Ejército en retiro, al que Fujimori detuvo junto
con el coronel Huamán cuando buscaba desaforadamente a Montesinos,
en aquella desorientada tarea emprendida por el ahora presidente
prófugo con Chorrillos, Playa Arica, o Barrios Altos.
Al este hombre,
también conocido como ZAJ por sus íntimos, Montesinos
le había dejado encargadas sus 14 maletas al momento de volver
de Panamá. Jesús Zamudio, a su vez, se las había
entregado al cuñado de Montesinos, el general Cubas Villanueva.
¿Por
qué hizo eso el ex general? Pues porque era uno de los hombres
fuertes del grupo Jupiter, tropa encargada de la seguridad personal
de Montesinos, donde era uno de los pocos militares ya que la mayoría
eran policías.
Zamudio era
un lugarteniente de Montesinos, y durante el operativo de rescate
estuvo informando y resolviendo cada consulta que le hacía
no sólo el asesor, sino sobre todo el presidente Alberto
Fujimori quien estuvo, como no se cansa de repetir, directamente
sobre toda la operación.
Un dato más:
el abogado de esta persona es Jesús Harmann, defensor también
de Vladimiro Montesinos. Un hombre que fue suboficial de la policía
nacional hasta marzo del 2001, cuando solicitó su baja para
encargarse de la defensa de Montesinos: su promotor, y aquel que
lo estimuló a que, siendo policía, estudiara derecho.
|