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La
conexión Cipriani - La Cantuta
Esta semana
un nuevo escándalo agotó las plegarias del Cardenal
y príncipe de la Iglesia Católica, Juan Luis Cipriani.El
último presidente del Consejo de Ministro de la dictadura,
el abogado Alberto Bustamante, lo implicó en la investigación
que se le sigue a Alberto Fujimori por los casos de Barrios Altos
y La Cantuta.
La prensa publicó la noticia: Monseñor será
citado como testigo para aclarar la versión relatada por
el ex ministro Bustamante. Pero, al día siguiente, en la
homilía por el día de Santa Rosa, el primado espetó
"¡Basta!" en la cara del presidente Alejandro Toledo,
mientras el Apra y Unidad Nacional se empinaban para defenderlo.
¿Quién ha organizado este pagano episodio nacional?
¿Y qué pretenden ganar los operadores psicosociales
del fujimorismo cuando termine la procesión?
Escriben Paola Ugaz, Marco Sifuentes / agenciaperu.com
El viernes,
el presidente Alejandro Toledo, sus ministros de Estado, y miles
de fieles católicos fueron incómodos testigos de las
iras santas del Cardenal de Lima, monseñor Juan Luis Cipriani.
En esa oportunidad,
Cipriani aseguraba no conocer a Luis Pérez Documet, el general
del Ejército envuelto en el escándalo. "No tengo
nada que ver con lo que se afirma; indigna seguir teniendo que dialogar
con un sinvergüenza. Hasta cuándo el país no
se pondrá de pie para decir basta!", dijo enojado.
El cardenal
no dudó en relacionar este último capítulo
con su inusual defensa de Héctor Chumpitaz, y su propuesta
de indultar a los "ingenuos" involucrados en la red de
corrupción fujimontesinista.
¿Pero
la mediática visita a Héctor Chumpitaz y el llamado
al "perdón" para los ingenuos fueron realmente
la causa del último escándalo en el que está
envuelto el ciudadano Cipriani? ¿El Cardenal es victima,
como afirma, de un "conglomerado que no quiere la reconciliación
nacional"? ¿O es sólo un jugador más dentro
un elaborado esquema para lograr la impunidad del inocente más
inocentón de todos: Alberto Fujimori?
DETRÁS
DEL ESCÁNDALO Y EL PECADO
Toda esta batahola
se originó gracias la declaración judicial del ex
ministro de la dictadura fujimorista, Alberto Bustamante Belaunde,
quien afirmó que Vladimiro Montesinos le había contado
que el general "Tuto" Pérez Documet consultó
a Cipriani qué hacer con los restos de los asesinados en
la matanza de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta.
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| El general
"Tuto" Pérez Documet negó haber conocido
a Cipriani. |
Por esos días,
Bustamante declaró en un programa de televisión lo
mismo que habría declarado en una sala reservada de la Vocalía
Suprema: "Pérez Documet no aceptó lo que le dijo
Nicolás Hermoza, y por esto llamó a Cipriani, quien
le aconsejó otorge cristiana sepultura y que avisara a sus
familiares".
Sin embargo,
a estas alturas, la vinculación de Cipriani con la matanza
en La Cantuta y, en especial con "Tuto" Pérez Documet,
está descartada. Y no solo porque él niegue conocer
a Cipriani.
Agenciaperu.com
consultó con fuentes castrenses sobre este tema, y hasta
aquellos que piensan que Cipriani tiene algo que ver con el caso
La Cantuta coinciden en afirmar que sería poco verosímil
que el general Pérez Documet llamara al entonces obispo de
Ayacucho para preguntarle qué hacer con los restos.
Según
estas fuentes, desde sus épocas de servicio en el Mantaro,
este militar era un ejecutor eficaz de los mandados, alguien que
jamás titubea, y no consulta sus decisiones sino con sus
superiores. Y existe otro detalle: el general Documet ni siquiera
es católico, pertenece a la religión Majikari.
Si la conexión
Cantuta - Cipriani es inverosímil, ¿como se convirtió
en el escándalo de la semana? ¿Qué hay detrás?
EL TESTIGO
Y LA ESTRATEGIA
La historia
se remonta a cuando Vladimiro Montesinos declaró que Alberto
Bustamante Belaunde recibió diez mil dólares mensuales
por apoyar la reelección de Alberto Fujimori.
El 7 de junio,
Bustamente respondió involucrando directamente a Montesinos
en la matanza de La Cantuta, y contó, escuetamente sin nombrar
a Cipriani, que el doctor dijo que Pérez Documet había
consultado con varias personas qué hacer con los restos de
los nueve estudiantes y un profesor de la cantuta.
A raíz
de estas declaraciones, la Vocalía Suprema, que sigue el
caso La Cantuta, citó como testigo a Bustamante para el 18
de julio. Pero la diligencia se postergó hasta el lunes de
esta semana, el día 26.
Pero convenientemente,
un día antes, la tarde del domingo 25, monseñor Cipriani
convocó a la prensa para que lo acompañara a solidarizarse
con el arrestado capitán de América, Héctor
Chumpitaz.
Parecía
que el evangelio, según Cipriani, se reducía a una
frase: "¡liberen a Chumpi!". Pero en realidad, su
visita tenía un objetivo claro.
Esa misma noche,
Cipriani insistió con su propuesta en el canal del "ingenuo"
Ernesto Schutz. Allí, en Panorama, el cardenal dijo: "yo
ofrezco, como pastor esta propuesta, no hay derrotados, no hay vencedores
no hay impunidad. Podemos extender el manto del perdón, en
aunque sea un sólo caso. Podrían decir que estoy equivocado.
No me interesa, pero pensemos en gamarra, Bedoya, de repente le
damos la paz a una familia". A lo que la diligente conductora,
Mónica Delta, sólo atinó a decir: "coincido
con usted, Cardenal".
Al día
siguiente, la palabra de Cipriani fue recogida con entusiasmo por
el diario de Schutz, y la prensa de los cándidos Calmell
del Solar y Moisés Wolfenson. Incluso, otros incautos, como
Rafael Rey, hicieron la comparsa. Pero, el sistema anticorrupción,
y la misma Iglesia Católica, a través del Monseñor
Luis Bambaren en su calidad de presidente de la Conferencia Episcopal
Peruana, tomaron distancia de la propuesta del Arzobispo de Lima.
La no tan bienaventurada
iniciativa del primado de la Iglesia había sido conjurada.
Parecía que era el fin de uno más de los tantos escándalos
suscitados por la activa vida política del ciudadano Cipriani.
Pero Dios dispone, el sistema anticorrupción propone y el
Cardenal lo descompone.
LA CITA
En la mañana
del jueves 29, varios medios de comunicación, dieron a conocer
que monseñor Cipriani había sido citado por el vocal
del caso La Cantuta a raíz de las declaraciones Alberto Bustamante.
Los informes
eran claros: Bustamante decía que Montesinos decía
que Pérez Documet le había dicho que había
llamado a Cipriani. Una relación vaga, por decir lo menos.
En atención a eso, el vocal supremo José Luis Lecaros,
encargado del proceso contra Alberto Fujimori por el caso La Cantuta,
había citado al cardenal en calidad de testigo.
Pero esa noche,
el Arzobispado de Lima respondió de una forma intrigante,
expresando su "extrañeza, y alerta a la población,
por la rara coincidencia que significa que, a las 48 horas de haber
señalado la necesidad de buscar los caminos de reconciliación
entre todos los peruanos -abogando por la situación del jugador
de fútbol Héctor Chumpitaz- la Corte Suprema envíe
una citación al Señor Cardenal Juan Luis Cipriani".
Al día
siguiente, en el día de Santa Rosa de Lima, los diarios de
los "ingenuos" denunciaron una campaña, un ataque
contra Cipriani. Y en la misa, el pastor agitó al rebaño:
"¡Basta! No conozco al señor Pérez Documet,
no tengo nada que ver con lo que se afirma; indigna seguir teniendo
que dialogar con un sinvergüenza. ¡Hasta cuándo
el país no se pondrá de pie para decir basta!",
señaló enojado.
Un golpe mediático
y efectivo. El cardenal se había convertido en una víctima
del impopular gobierno por haberse atrevido a pedir perdón
y reconciliación durante una visita al preso más popular
del país. El principal testigo, Documet, negó ese
mismo día conocer a Cipriani. Monseñor fue crucificado
y resucitó, en menos de 48 horas. Mejor, ni planificado.
LOS HECHOS
Sin embargo,
la versión de Bustamante, la madre del cordero, tiene algunos
detalles dignos de resaltar.
Según
su testimonio ante el vocal Lecaros. Montesinos cuenta su cuento
durante una cena en julio del 2000, en presencia de los últimos
ministros de Fujimori: el propio Bustamante, Alejandro Aguinaga,
Edgardo Mosqueira, Alberto Pandolfi y el anfitrión Belisario
de las Casas.
Hecho muy
conveniente 1: La mayoría de estos testigos son investigados,
bajo diversos cargos, por el vocal Lecaros, cuya cabeza esta en
peligro a raíz de la filtración de la declaración
de Bustamante.
Suceso inverosímil
1: No existe antecedente alguno de que Vladimiro Montesinos
haya asistido a cenar a casa de algún ministro. El ex asesor
no se movía del SIN, todos iban a él.
Sostiene Bustamante,
además, que Fujimori se retiró antes que Montesinos
tocara el tema de La Cantuta.
Hecho muy
conveniente 2: De esta forma, Fujimori no se entera de lo que
dice Montesinos sobre La Cantuta. Cabe recordar que esta declaración
la ofrece Bustamante dentro del proceso contra Fujimori por este
caso, un caso de derechos humanos, que podría ser la clave
de la extradición del "Chino".
Suceso inverosímil
2: ¿Fujimori dejando solo a Montesinos y sus ministros?
Es casi como
si la historia de la cena sirviera tan solo para aclarar que los
ministros no se reunían a solas con Montesinos y no iban
al SIN.
Esto sin contar,
por supuesto, el suceso inverosímil 3: El majikari
autosuficiente del general "Tuto" Pérez Documet
consultando con el obispo de Ayacucho qué hacer con unos
restos humanos.
Hecho muy
conveniente 3: Pero el hecho más conveniente, y peligroso,
es que con todo el escándalo creado por Cipriani, el gran
beneficiado es Alberto Fujimori, ya que Lecaros lo investiga por
el caso La Cantuta.
Ya el canal
y el diario de Ernesto Schutz, cuya esposa es miembro del Opus Dei,
han emprendido una campaña de desprestigio contra él.
Nuevamente, el proceso contra Fujimori se ha entrampado.
Además,
existen algunas curiosas coincidencias, que apuntarían a
que Cipriani sabía lo que Bustamante iba a declarar el lunes.
Los asesores
de imagen del cardenal son los mismos que integraron el equipo de
prensa del ministro Mosqueira, uno de los asistentes a la famosa
cena. Este equipo de prensa es conocido como los "burbujaras",
en honor a su maestro y guía, Umberto Jara, el director del
infame programa Hora 20.
Umberto Jara,
además, fue asesor de imagen de Alberto Bustamante Belaunde.
Ahora cabe la pregunta: ¿se ofreció Cipriani como
cordero pascual, en confabulación con los últimos
ministros de la dictadura, para salvar a Fujimori?
OPINIONES
Al final del
fujimorato existieron dos bandos: los fujimoristas y los montesinistas.
Todos se sometían a las dos cabezas del monstruo, pero todos
tenían simpatías por uno u otro lado.
Para Juan Carlos
Tafur, director del diario Correo "es recontra conocido que
Cipriani era amigo de Keiko Sofía, Cipriani conspira con
Tudela en contra de Montesinos. No se si es peor ser montesinista
o ser fujimorista, pero no eran lo misma, la precisión no
desbarata la critica".
Así,
Tafur considera que en el gratuito escándalo Cipriani - Cantuta,
el gran perdedor ha sido el sistema anticorrupción: "a
mi francamente me parece que no tiene ni pies ni cabeza la citación
de Cipriani, tiene otros pecados conocidos y no este que se le quiere
imputar", y es más, la citación "le da argumentos
a quienes dicen que esto no es justicia sino persecución".
Por su parte,
para el director de la revista Ideele, Ernesto de la Jara, las intrigas
de Cipriani a favor de la impunidad no son nuevas: "finalmente
Cipriani era absolutamente coherente, coherente con el mismo, con
su trayectoria. Cipriani siempre ha estado recordemos, por la impunidad".
Para de La Jara,
lo ejemplos saltan a la luz: "esta su famosa frase que la coordinadora
de derechos humanos es una cojudez, a los organismos de Derechos
Humanos, siempre los llamo tapaderas de rabo".
"Cipriani
divide a la iglesia católica, divide permanentemente a la
iglesia Católica", asegura.
Por su parte,
el padre Juan Julio Witch "en primer lugar, yo no veo ataques
a la iglesia, ni siquiera ataques a él. Es un pedido, una
exigencia, de que aclare las cosas. Es muy fácil aclarar,
porque hay cosas poco claras".
Witch piensa
que, más que el escándalo Cipriani - Cantuta, es muy
curiosa la acogida de la propuesta del cardenal por algunos sectores
de la iglesia: "tienen problemas en su propio pasado y se sienten
tal vez aliviados que nada menos que el arzobispo abogue por un
borrón y cuenta nueva o algo equivalente".
Lo cierto es
que las sospechas no atormentarían a los penitentes si es
que un día antes de las declaraciones del ex ministro Bustamante
ante en Poder Judicial, Monseñor no hubiera ido, rodeado
de reflectores a absolver al futbolista Héctor Chumpitaz
por haber recibido sólo treinta mil dólares de manos
de Montesinos.
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