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La
traición de Jorge Mufarech
Ya
en 1995, Vladimiro Montesinos ensayaba la manera de destruir
figuras políticas que pudiesen darle algo de pelea
al presidente Alberto Fujimori. Por ejemplo, se supo que el
candidato presidencia, Javier Pérez de Cuellar, fue
víctima de interceptaciones telefónicas durante
su campaña presidencial.
Asimismo, el entonces aspirante a la Presidencia del país
por Code - País Posible, Alejandro Toledo, fue demolido
con una denuncia que lo vinculaba a Carlos Manrique y CLAE.
Lo que no se sabía era que la persona que estuvo encargada
de destruir la candidatura de Toledo fue Jorge Mufarech Nemy.
Jerónimo Centurión, de Entre
Líneas, investigó este tema de deslealtades.
agenciaperu.com
Se
dice que en política no hay coincidencias, y que hasta
los más oscuros misterios terminan teniendo, tarde
o temprano, una explicación. Sin embargo, hasta el
momento el presidente Alejandro Toledo mantiene en secreto
la razón por la cual perdonó a la persona que,
a escondidas, saboteó su candidatura presidencial en
1995: Jorge Mufarech.
El
mes de setiembre del año 1994, según todas las
encuestas, el candidato-presidente Alberto Fujimori ocupaba
un holgado primer lugar de cara a las elecciones del año
siguiente. Su rival, el ex secretario general de la ONU, Javier
Pérez de Cuellar, lo seguía a más de
veinte puntos de distancia. Detrás de ambos, media
docena de candidatos luchaban por salir del rubro "otros".
Sin
embargo, en octubre de aquel año, uno de ellos lo logró:
Alejandro Toledo, un economista de Cabana que había
logrado graduarse en Harvard, comenzaba a llamar la atención
de la opinión pública. La prensa le dio el empujoncito
que necesitaba.
Así
es, según Apoyo, el único candidato que logró
crecer en las encuestas fue Toledo. Esta tendencia se confirmó
en noviembre, cuando Toledo Manrique, candidato de CODE -
País Posible, saltó de seis a nueve puntos.
Pese
a que la victoria fujimorista se daba por descontada, el objetivo
en esta primera reelección era tener mayoría
en el Congreso. Así, el régimen encontró
la manera de detener el ascenso de la candidatura de Toledo,
cuya oportunidad de despegue estaba cifrada en su exposición
en el CADE.
EL
ENCARGADO: MUFARECH
El
encargado de realizar la maniobra fue un prospero empresario
textil que, en su afán por quedar bien con Fujimori
y su entorno, fue personalmente al principal diario del país
a ofrecer la denuncia que terminaría hundiendo a Toledo.
Según
nuestras fuentes, José Maza Rodríguez, presidente
de la Junta Liquidadora de Clae, citó a un periodista
de El Comercio en el café Vivaldi, de San Isidro. Le
tenía una "bomba", ese fue el gancho.
El
periodista de la sección Locales acudió a la
cita y, José Maza le presentó a Jorge Mufarech
Nemy quien, según sus propias palabras, había
recibido un sobre con documentos de interés público.
Mufarech
contó en ese encuentro que al principio había
desestimado la denuncia, pero, al enterarse que su Mamá
le estaba comenzando a agarrar cariño al economista
de Cabana, sintió que era su deber realizar la denuncia:
Toledo, el candidato de moda, había sido asesor de
Carlos Manrique, el más grande estafador de la historia
peruana.
Mufarech
Nemy tenía los documentos que acreditaban la denuncia:
pero exigía que ésta se publicase el sábado,
y en primera plana.
Pero,
¿por que ese día?: el sábado 3 de diciembre
de 1994, Toledo se presentaba en CADE para exponer como candidato,
y con una denuncia de este calibre, llegaría al podio
derrotado.
El
periodista de El Comercio consultó con su editor, y
éste le dijo que la denuncia sólo se publicaría
si alguien asumía la autoría. Era viernes, faltaban
horas para la presentación de Toledo en CADE, y ni
José Maza ni Jorge Mufarech quisieron dar la cara y
aparecer como los denunciantes.
Entonces,
el conocido diario devolvió los documentos a Mufarech,
y éste, molestó, se fue de inmediato a Expreso.
Así, ese mismo sábado, este periódico
publicó en portada, y en sus dos paginas centrales,
una investigación sobre los vínculos entre Toledo
y Carlos Manrique.
Tras
la denuncia, la frágil pero creciente candidatura del
economista se desinfló. En diciembre, Apoyo cuantificó
el daño que el golpe de Mufarech había causado
en Toledo: el candidato de CODE- País Posible bajó
tres puntos, en enero dos más y en febrero, hasta Mercedes
Cabanillas lo había relegado al cuarto lugar.
El
único beneficiado con la denuncia fue Fujimori, quien
subió de cincuenta a cincuenta y ocho por ciento en
los sondeos, y cuya lista parlamentaria arrasó en el
Congreso.
EL
TESTIMONIO DE BOROBIO
Daniel
Borobio, quien participó en el comando de campaña
fujimorista del 95, señaló via correo electrónico
a Entre Líneas, que "Mufarech apareció
un día muy eufórico en la casa de Yoshiyama
(…) su euforia se debía a que por fin había
conseguido la copia del cheque".
El
cheque hacía mención el ahora congresista fue
el que publicó Mufarech en Expreso, el sábado
3 de diciembre.
"Mufarech
caminando de un lado a otro con el cheque en la mano, hablando
sólo de su éxito y tomándolo como un
trofeo de guerra "Ahora sí cagamos a este cholo"",
señaló Borobio.
Con
este acto, el ahora congresista de Perú Posible logró
estrechar sus vínculos con el entorno fujimorista.
Un hombre que, en palabras de Martha Chávez: "viajaba
con el presidente, le regaló telas para la campaña,
estuvo [Blanca Nélida] Colán una vez en su casa.
Por
eso, para nadie fue una sorpresa que Fujimori lo nombrara
Ministro de Industria en 1998. Lo que sí fue una sorpresa
es que Toledo lo ubicara en el cuarto puesto de su lista al
congreso en el 2001 y que hoy, pese a todo, le reitere la
confianza cada vez que este la enfila a favor de la corrupción.
(*)
Luego de la emisión de este reportaje en el programa
Entre Líneas, el periodista José Maza se comunicó
con agenciaperu.com para negar haberse reunido
con el ex ministro Jorge Mufarech, o haber recibido alguna
propuesta por parte de éste. Los descargos de Maza
se efectuaron luego que el equipo del programa tratara de
comunicarse con él, infructuosamente, durante la semana,
y recibiera la información que el periodista se encontraba
fuera del país, de vacaciones.
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