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El
acuerdo de Tarapoto
Mientras
avanzaba la semana las noticias eran más desalentadoras:
los agricultores arroceros de Tarapoto, y otros grupos de manifestantes
violentos, tomaban la ciudad, destrozaban edificios públicos,
asaltaban el aeropuerto y hacían que cientos de turistas
nacionales y extranjeros, que fueron a pasar fiestas patrias a en
sus hermosos albergues, se pegaran el susto del siglo.
Escriben César
Hildebrandt Chávez y Daniel Yovera / agenciaperu.com
El sábado
de la semana pasada, más de veinte mil agricultores arroceros
de la provincia de Tarapoto, en el departamento de San Martín,
se declararon en huelga general indefinida.
El punto crítico
de la protesta fue la toma del aeropuerto local. El saldo: dieciséis
policías heridos, más de cincuenta manifestantes capturados,
y cientos de turistas atacados e impedidos de salir de la ciudad
Hasta el momento,
la policía y los propios agricultores han señalado
que los actos de violencia y pandillaje fueron propiciados por vándalos.
Uno de los más furibundos ataques fue el que sufrió
el local de la SUNAT.
Hasta ese entonces,
las fuerzas del orden no sabían, realmente, a quienes enfrentaba.
Más tarde, las investigaciones hallaron indicios de que los
atacantes no eran sólo agricultores disgustados con la política
agraria nacional.
EL ATAQUE AL AEROPUERTO
El día
del ataque al aeropuerto, miles de manifestantes se agruparon en
la carretera que desemboca en el terminal aéreo. Desde ahí,
intentaron entrar y tomar la pista de aterrizaje, pero fueron repelidos.
Sin embargo,
lo que parecía una protesta desordenada y confusa, de pronto
se convirtió en una táctica casi militar.
Mientras la
policía se enfrentaba a los revoltosos frente a la puerta
principal del aeropuerto, simultáneamente, otros miles de
manifestantes entraban por la parte posterior.
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La protesta movilizó a más de veinte mil manifestantes.
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Previamente,
los atacantes habían hecho varios forados en la pared que
rodea el perímetro del terminal aéreo. El único
helicóptero policial que resguarda el terminal aéreo
despegó para intentar ahuyentar a la turba, lanzando bombas
lacrimógenas desde el aire.
Hasta ese momento,
la policía pensó que el objetivo de los manifestantes
era tomar, como ocurrió en Arequipa, la pista de aterrizaje.
Pero se equivocaron. La meta era un tanque de gas ubicado dentro
del aeropuerto.
Cuando la turba
intentó llegar hasta él, los efectivos policiales
lo rodearon y con bombas lacrimógenas lograron dispersar
a los atacantes.
Felizmente,
esta vez, no hubo víctimas mortales.
LOS INFILTRADOS
Una fuente de
inteligencia de la policía nacional comentó a agenciaperu.com
que las primeras hipótesis indagatorias apuntan a un
comando con alta capacidad de organización y con formación
militarizada.
La fuente anotó
que San Martín fue territorio del MRTA durante varios años,
y que no se descarta que, aunque esta guerrilla ha sido completamente
derrotada, algunos de sus ex militantes, antes ocultos en la selva
de San Martín, conservan su ideología y, sobretodo,
su experiencia en este tipo de estrategias.
Mientras la
violencia arreciaba, la mayoría de los agricultores se reunía
en la plaza y convocaban a un mitin. Según la fuente de inteligencia,
el diálogo y las coordinaciones entre las fuerzas del orden
y los principales dirigentes agrícolas nunca se rompieron.
Ellos mismos advirtieron la infiltración.
Más adelante,
los propios agricultores han reconocido que su protesta fue infiltrada
por vándalos organizados.
LA COMISIÓN
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Parte de la comisión de diálogo, descansando
antes de la reunión con los agricultores.
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El viernes,
la protesta de los agricultores de Tarapoto cumplía una semana.
Mientras tanto, en Lima, los entendidos aseguraban que, por lo menos,
dos de sus exigencias principales eran innegociables. La primera:
que el Estado compre el total de la cosecha de arroz del departamento
de San Martín, es decir, 20 mil toneladas de grano. La segunda:
que el ejecutivo asuma la deuda que varios miles de agricultores
tiene pendiente con la banca privada.
Ese mismo día,
una comisión de alto nivel del gobierno viajó hasta
San Martín. Entre sus integrantes estaban el ministro de
agricultura Alvaro Quijandría; el viceministro de Hacienda,
Kurt Burneo; el viceministro de transporte, Richard Díaz;
el asesor presidencial, César Rodríguez Rabanal; y
el director del Pronaa, Modesto Julca.
En Tarapoto,
el aeropuerto estaba clausurado desde el inicio de la huelga, así
que la comisión ejecutivo tuvo que viajar en un avión
antonov de la policía nacional. En pleno vuelo, el aire acondicionado
de la nave causó más de un susto. Pero, después
de una hora y veinte minutos, el antonov aterrizó en la provincia
de Lamas, a veinticuatro kilómetros de Tarapoto. Lo primero
que llamó la atención fue el resguardo policial en
la zona.
Desde ahí,
la comisión se trasladó hacia el hotel El Mirador,
cuya discoteca serviría como sede de la mesa de diálogo
que, incluyó además a un representante de la iglesia
católica: el obispo de Moyobamba, José Santos Izcueta.
Minutos después,
llegaron los dirigentes agrarios de San Martín, encabezados
por Josué Villanueva, el presidente del frente de lucha de
los arroceros. Los dialogantes se sentaron, tal como estaba previsto,
a las una de la tarde.
LA DISCUSIÓN
El diálogo
comenzó con una condición: que se liberen a los más
de noventa detenidos durantes las manifestaciones. La herida de
la represión estaba demasiado fresca. La golpiza les parecía
injusta. Un campesino que participó de la conversación
argumentó: "en la marcha de los Cuatro Suyos ha habido
seis muertos, un Banco de la Nación incendiado. Acá
no hay muertos, y se reprime a los dirigentes".
Los agricultores
denunciaron a la Policía Nacional por arrojar varias bombas
lacrimógenas en la Casa del Maestro y a un hospital cercano.
Pero la respuesta de la policía fue inmediata.
En su representación,
Dante Vera, señaló que "lo que pasa es que un
patrulla de la policía fue atacada a pedradas. ¿Y
qué cosa quieren que haga, que se quede parada?
En ese momento,
y sin pensarlo dos veces, el congresista aprista Aurelio Pastor
intervino: "yo voy a solicitar en el Congreso que nos alcancen
las copias informativas que el señor Vera fue remitiendo
al gobierno."
EL ACUERDO
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Modesto Julca, jefe del Pronaa: "San Martín tiene un
arroz de segunda o tercera".
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Aproximadamente,
a las cinco de la tarde, uno de los puntos más críticos
del diálogo se resolvió. De las veinte mil toneladas
de arroz que produce San Martín, el programa de abastecimiento
alimentario, Pronaa, se comprometió a comprar cinco mil y
las quince mil toneladas restantes, según el acuerdo, se
venderán en el exterior.
Esto se concretó
pese a que el jefe del Pronaa, Modesto Julca, declaró: "San
Martín tiene un arroz de segunda o tercera, pero las características
que piden los posibles compradores justamente calzan con la calidad
de arroz de San Martín, es decir, en esa parte no habría
ningún problema."
LA DEUDA BANCARIA
El punto número
dos del acuerdo fue el que más problemas causó. La
deuda que tienen pendiente los agricultores arroceros con la banca
privada y las cajas rurales.
Agenciaperu.com
conversó sobre estos préstamos con Wilfredo Pusma,
agricultor de la zona, y esto fue lo que nos respondió.
¿Usted
pidió un préstamo?
Si
¿A
que banco?
Al Banco Continental, de veinte mil soles, con intereses adelantados.
¿Y
que paso?
Por razones de mal tiempo, de esas cosas que en la selva se dan,
perdí mi chacra y no pude pagar mi crédito.
Según
el ministro Álvaro Quijandría la deuda total supera
los cuatrocientos millones de dólares y, hasta la fecha,
se han realizado tres mil setecientos operaciones de crédito
en la banca comercial y en las cajas rurales.
Para Kurt Burneo,
viceministro de Hacienda que formó parte de la comisión,
"que el Estado asuma las deudas, no solo eso, que el Estado
compre la producción, que asuma las deudas y que les dé
mas plata. Si eso sucediera en el sector agrario, porque no en la
industria o en el turismo, servicios, es decir el estado vendría
a ser el gran subsidiante de la economía peruana."
"Lo que
ellos quieres es que el Estado tome las deudas y que pase a deberle
a los bancos privados y no ellos", asegura Burneo.
Sin embargo,
los campesinos de Madre de Dios tiene muy en claro lo que quieren
del gobierno: "yo no le pido que me regale, pero si que nos
de dos o tres años de gracia para poder capitalizarnos y
pagar".
"¿Cómo
cree que yo me voy a capitalizar si no tengo un solo sol para volver
a sembrar mi parcela?", finaliza el agricultor.
El problema
de los campesinos es que si no pagan la deuda que tienen con la
banca privada, los bancos tienen la potestad de embargar sus tierras.
La propuesta
del Ejecutivo fue interceder ante la Asociación de Bancos
para evitar que continúen los embargos de sus tierras por
los préstamos impagos.
A MAL TIEMPO...
Era bastante
tarde en la provincia de Lomas, y todo indicaba que la comisión
retornaría al día siguiente. Desde las 10 de la noche,
los dialogantes dejaron notar sus primeros símbolos de fatiga.
Los bostezos se sucedieron como cánticos de un coro bien
ensayado.
Al inicio, los
innumerables pedidos de los agricultores de la región eran
atendidos con precisión por el obispo de Moyobamba. Sin embargo,
aunque más tarde, el sacerdote también se sumó
a la desidia de la comisión.
A las 2:15 de
la madrugada, y quien sabe, quizá por el agotamiento, por
las más de trece horas de diálogo, la mesa obtuvo
el tan ansiado acuerdo. Las sonrisas, los abrazos y las ansias de
descanso eran evidentes.
Pero para los
agricultores, el problema aún subsiste. Un dirigente declaró
a agenciaperu.com: "estos acuerdos a los que estamos
llegando lo que hacen es solucionar en parte nuestra situación.
Lo que esperamos es que el gobierno tenga una postura muy clara,
muy definida en el tema del agro."
Sin bien la
comisión enviada por el Ejecutivo logró comprometer
a los dirigentes de San Martín a detener la huelga y las
acciones de fuerza, los grandes problemas que originaron este conflicto
no han sido resueltos. Quizá, en unas semanas, otra comisión
tenga que retornar.
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