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30 de noviembre del 2003
El juego político de los presidentes regionales

Más que aguas turbias: El conflicto Arequipa – Moquegua

CONSTANTINIDES Y VERA BALLÓN se dan la mano luego de más días de conflicto interregional.
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Desgobierno


El final de la historia

Fueron once días donde recibieron la atención de los medios y el gobierno central. Lo cierto es que antes del pleito, los presidentes regionales de Arequipa, Daniel Vera Ballón, y Moquegua, Cristala Constantinides, compartían algo más que el escaso respaldo de sus comuna. Ambos tienen denuncias que podría devenir en procesos de revocatoria de sus cargos. Ahora, tras la pugna por la represa Pasto Grande, aquellas sombras se han disipado momentáneamente.

Escriben Jerónimo Centurión y María Isabel Torres / agenciaperu.com

CONSTANTINIDES AGITA EL AGUA

Hace casi dos semanas, y a pesar de que el proyecto Pasto Grande está a cargo del gobierno central, Cristala Constantinides, Presidenta de la Región Moquegua, decidió pasar por alto la autoridad y negar parte del agua a los agricultores del valle del Tambo, ubicado a unos 150 kilómetros al sur de Arequipa, en la frontera con Moquegua.

Por aquella época, las convocatorias públicas realizadas por Constantinides en plazas de Moquegua se hicieron frecuentes. Allí, la Presidenta exaltó los sentimientos regionalistas de su pueblo, bajo el respaldo una nueva promesa presidencial que aparentemente nunca se cumplió.

“Así lo dijo el Presiente de la República el 28 de julio. Todos hemos escuchado que dijo el 2 de noviembre: ‘entregaremos el proyecto de Pasto Grande a la región Moquegua’. ¿Y se ha cumplido? No. ¿Y cómo ha quedado el presidente Toledo? Como un mentiroso”, sentenció hace unos días.

EL INICIO DE LOS ENFRENTAMIENTOS

CONSTANTINIDES ANTE LA MASA, en un discurso donde tildó a Toledo de "mentiroso".

Ante este hecho, los agricultores arequipeños, la mayoría del valle de Tambo, reaccionaron con la misma arbitrariedad. El 16 de noviembre, los agricultores del Tambo, con el respaldo y apoyo de los pobladores de la provincia de Islay, bloquearon con enormes rocas la carretera Panamericana Sur y sus anexos, impidiendo de manera absoluta el tránsito vehicular. Esto bajo el respaldo del presidente de la Región Arequipa, Daniel Vera Ballón.

Eduardo Del Carpio, presidente de la Junta de Regantes del Valle del Tambo, aseguró a agenciaperu.com que antes de tomar ninguna medida de fuerza se advirtió al gobierno lo que se venía. “Le advertimos al intendente de recursos, al ministro francisco Gonzáles García”, indicó.

Así, desde el día del bloqueo, los camiones que desde Moquegua Tacna, Puno, Chile o Bolivia se dirigían a Lima o Arequipa se quedaron varados en plena carretera. Los actos se realizaron ante la permisiva mirada de la Policía. Para los agricultores, el bloqueo era una consigna. En Mollendo, la capital de Islay, se formó una verdadera trinchera.

Según Eduardo Del Carpio, la decisión de la presidenta de la región Moquegua de negar agua al Tambo tendría como base un arreglo con la minera Quellaveco del cual participaría el propio gobierno.

Del Carpio basó su denuncia en una carta del 10 de marzo del 2000 firmada por el gerente general de minera Quellaveco al director ejecutivo del proyecto Pasto Grande. En la carta, la minera solicitó hacerse cargo de todas las aguas subterráneas. A eso se suma, según este testimonio, el Decreto Supremo firmado por el presidente Toledo, el 30 de enero de 2002, el cual reserva aguas para uso minero.

“¿Por qué si están considerando agua para la minería, no nos dan agua a nosotros?”, se preguntó Del Carpio.

La paralización tuvo un impacto brutal: si bien los agricultores perdieron buena parte de sus cultivos por la falta de agua, las perdidas a nivel comercial por el bloqueo de la carretera fueron millonaria.

DESGOBIERNO

Mientras todo esto sucedió en provincias, en Lima el gobierno se tomó las cosas con calma: mesas de trabajo, un Antonov para trasladar a la Presidenta de la Región Moquegua, prensa y diálogos interminables.

Para el presidente de la Cámara de Comercio de Arequipa, Pablo Alcázar, “se ha perdido el principio de autoridad. Existen herramientas legales para desbloquear las carreteras, existe un ministerio del interior para desbloquear carreteras y hacer el derecho del libre tránsito y no se usan estas herramientas porque detrás hay un calculo político”.

“Cuánto le cuesta al gobierno políticamente pelearse con Moquegua o Arequipa entonces no me parece una forma seria de manejar el país y ponen en riesgo la inversión y la imagen”, se preguntó.

Alcázar opina que la relación entre los gobiernos regionales y el Ejecutivo es dependiente y permisiva para el país.

“¿Quién manda sobre el derecho de las aguas? ¿El Presidente Regional, el Ministro de Agricultura, el Presidente de la República, el Ministro de Vivienda? Ahí hay un conflicto que no se ha podido resolver ahí se nota claramente que hay que afinar las relaciones entre el gobierno regional y el gobierno central”, cuestionó.

EL FINAL DE LA HISTORIA

ALCÁZAR: "se ha perdido el principio de autoridad. Existen herramientas legales para desbloquear las carreteras, existe un ministerio del interior para desbloquear carreteras y hacer el derecho del libre tránsito y no se usan"

En Lima, después de 11 días de violencia, Constantinides tuvo que ceder ante la razón, pero ante su pueblo, siguió practicando su juego político.

Constantinides acordó entregar cuatro metros cúbicos de agua de la represa de Pasto Grane al Gobierno Regional de Arequipa, solo hasta fines de este año, bajo la condición de transferir el proyecto de Pasto Grande a la región Moquegua.

Pese a ello, la presidenta regional no dudó en criticar la actitud de varios representantes del Ejecutivo. “El ministro Bruce que ayer ha querido maltratarnos y empezar a gritar... nosotros también le hemos gritado, por que por mas ministro que sea”, señaló, entre otras cosas.

Al final, en Moquegua, la población terminó confundida, y en Arequipa la sensación principal es que, en esta ocasión, el gobierno pecó de débil y no se hizo respetar.

 
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