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 Sociedad  
05 de enero del 2003
La cara del retroceso
En este artículo
Costumbres mortales

El Estado como agente

Las facetas de la desnutrición

Desnutrición y pobreza en Apurimac

Un gran porcentaje de niños menores de cinco años, sobre todo los que viven en las comunidades más pobres y aisladas del país ya han descubierto el rostro de la muerte, y los que lograron burlarla jamás serán niños normales, ya que nunca podrán utilizar sus capacidades físicas e intelectuales al cien por ciento.
El motivo de tan injusto diagnóstico se llama desnutrición crónica, y se genera por la falta de proteínas y vitaminas en la dieta diaria de estos niños. Una vez más, la injusticia cae sobre los más indefensos, los niños de aquellas comunidades sufren las consecuencias de la ignorancia, la pobreza y el abandono político al que han sido expuestos sus padres y abuelos durante generaciones.

EscribeSilvia Cuevas/ agenciaperu.com

En lo más alto de la sierra central, a 180 kilómetros de la provincia de Andahuaylas, y detrás de este gigantesco santuario de piedras, como escondida del mundo u estancada en el tiempo, se encuentra la comunidad de Pomacocha, en el departamento de Apurimac. Un camino agreste y solitario separa a este poblado del centro de la ciudad.

Eliot Tacuri Meza, vive en Pomacocha. Tiene apenas dos años y una inmensa tristeza reflejada en sus ojos, como si presintiera su futuro. Eliot sufre desnutrición crónica y, según los análisis realizados en el centro de salud de su comunidad, su vida podría terminar en cuestión de días.

La madre de Eliot no comprende: "desde que nació no ha dejado de amantarlo y prepararle su sopa con la papa y el maíz que cosecha de su huerto", dice entre sollozos, "todito su cuerpo está como esqueleto nomás. Ya no come nada señorita, con mi pecho nomás esta".

Eliot, es el último de ocho hermanos, y aunque ellos aparentan buena salud, también están desnutridos, igual que su madre.

El corazón de Eliot tiene una frecuencia cardiaca acelerada, y en cualquier momento conocerá la taquicardia. La falta de vitaminas y proteínas en sus hermanos podría causarles osteoporosis, escorbuto, atrofia muscular, enfermedades hepáticas, ulceras en la cornea e incluso cáncer.

COSTUMBRES MORTALES

El doctor Félix Obregón, coordinador de los centros de salud de Andahuaylas, sostiene que un gran porcentaje de niños mueren a consecuencia de la desnutrición, y que el problema radica no en la falta de alimentos, sino en la elección de los mismos.

"Lo que a esta población le falta consumir son las proteínas y vitaminas, que se encuentran sobre todo en las carnes y en las frutas. Lo que ocurre es que esta población, consume generalmente sólo carbohidratos, como la papa", afirma el médico.

El de Eliot no es el único caso detectado en Andahuaylas, en esta localidad, el 69% de los niños menores de cinco años sufren desnutrición crónica, y setenta y tres de cada mil niños mueren en menos de un año. El mapa oficial de pobreza y desnutrición, ha teñido de rojo al departamento de Apurimac, pues presenta el más alto porcentaje de desnutrición de todo el Perú.

Según Honorio Vera, antropólogo experto en temas de desnutrición, este problema ocurre porque en el país todavía no es prioridad el niño: "queremos que no solo la familia sino también las instituciones: el municipio, el ministerio de salud, el gobierno regional, comiencen a darle importancia al niño. Queremos que no sea solo un programa sino que se convierta en una política de estado cuidar su potencial humano".

EL ESTADO COMO AGENTE

Los pobladores de Apurimac son en su mayoría campesinos. La pobreza y el abandono en que se encuentran, así como la falta de educación y las pocas oportunidades de desarrollo, generan un círculo vicioso en el que la desnutrición es una de sus más graves consecuencias.

"El grueso de los campesinos son agricultores de subsistencia, mini parcelarios. Estas familias están en una situación de pobreza y extrema pobreza porque lo que producen no alcanza para su subsistencia. Este capital humano que es fundamental para el desarrollo esta creciendo desnutrido, que esperamos, que le espera a Apurimac a Andahuaylas si no se soluciona el problema", afirma el ingeniero agrónomo Félix Barbaran, integrante de la ONG Proande.

Lo peor es que esta enfermedad no ha sido abordada correctamente por las instituciones del Estado, principalmente por el Ministerio de Salud.

Las consecuencias de esta falta de enfoque impiden que el trabajo de algunos doctores que combaten esta enfermedad, como es el caso de Félix Obregón, camine solo a paso lento.

"No ha habido en ninguna oportunidad un estudio que me diga que hay que aplicarles un tratamiento terapéutico en dosis mayores porque siempre se han planteado las campañas de salud como si el tema fuese la prevención de la desnutrición, pero en el campo de acción nos damos cuenta que no estamos previniendo, sino que la mayoría ya presenta esta enfermedad", afirma el doctor Obregón.


LAS FACETAS DE LA DESNUTRICIÓN

Susana tiene cuatro años, pero su estatura aparenta la de dos. Su familia es una de las más pobres de su comunidad y, aunque come tres veces al día, la alimentación que recibe es insuficiente. Lamentablemente este no es un problema sólo de cantidad sino de calidad en proteínas.

En el caso de Joaquín su peso sobrepasa lo adecuado para su edad, su abultado estómago lo hace verse gordo, pero en realidad, miles de parásitos y lombrices consumen todo lo que ingiere.

Ambos, Susana y Joaquín, son niños con desnutrición crónica.

Las consecuencias de esta enfermedad son definitivas, Honorio Vera sostiene incluso un niño desnutrido casi ha perdido todas sus oportunidades, pues en estos niños en su vida adulta no van a poder utilizar sus potencialidades genéticas.

Aunque suene duro, la esperanza esta en las próximas generaciones, Félix Obregón considera que los cuadros de desnutrición crónica llegan a ser tan graves que no se pueden revertir las consecuencias de esta enfermedad.

La solución que él y un equipo de expertos han encontrado para acabar con esta enfermedad es concentrar esfuerzos en los niños menores de seis meses y en las madres gestantes, ya que según los expertos la alimentación en los dos primeros años de vida es determinante en el ser humano, pues en esta etapa el niño define su capacidad de aprendizaje.

Retos para el cambio

Según el antropólogo Honorio Vera, los diferentes programas de asistencia social del gobierno creados para combatir la desnutrición fallan porque priorizan medidas populistas como el 'asistencialismo', acciones superficiales que logran réditos para los políticos, pero no previenen una enfermedad determinante en la vida de los niños pobres del país.

"Se sigue pensando que para que mejore la calidad o para combatir la desnutrición hay que dar alimentos a cambio. Lo que nosotros hemos hecho es explicarle a la gente las consecuencias de un niño desnutrido. No solo a esperar que las instituciones vengan sino que las propias familias sepan que hacer frente a este problema", asegura Vera.

En la comunidad de Santa Maria de Chicmo, ubicada a media hora del centro de la provincia de Andahuaylas, la ONG Kusiwarma, con apoyo de la UNICEF, han capacitado a los pobladores para que se organicen y asuman ellos mismos, con responsabilidad la nutrición y el buen desarrollo de sus hijos. No importa que coman poco, pero que sea de calidad nutricional.

Julia Galván, coordinadora de este proyecto en Andahuaylas, relata que los pobladores de la provincia de Andahuaylas no sabían siquiera que esta enfermedad existía.

Galván señala que "son pueblos marginados, por la violencia senderista y olvidados por las autoridades estatales, al comienzo nuestra presencia no fue grata para ellos, pues no comprendían que no les demos nada a cambio por enseñarles a combatir la desnutrición de sus hijos. Finalmente ellos han entendido, y ahora saben priorizar su salud, sobre todo la de los más pequeños y los que están por venir al mundo".

Una caseta de cartón construida por los propios pobladores de la comunidad de Chicmo, en lo alto de una montaña, y desde donde se puede observar a toda la comunidad las madres no sólo controlan mensualmente el peso y la talla de sus hijos, también aprenden a reactivar su crecimiento y desarrollo a través de dinámicas psicomotrices.

Paolo, padre de cuatro niños y dirigente de esta comunidad, relata como les cambió la vida aprender a combatir esta enfermedad: "nosotros no teníamos conocimiento como alimentar a nuestros niños, que nutritivos hay que darles, en eso también estábamos perdidos".

"Lo más importante es demostrar que en situación de pobreza sí se puede combatir y prevenir la desnutrición crónica. Lo que queremos es que el trabajo en esta comunidad sea un ejemplo para las instituciones, a las que les hemos demostrado que aún en situación de pobreza se puede priorizar al niño", agrega.

Lamentablemente, el esfuerzo de Kusiwarma y otras ONG encargadas de combatir la desnutrición, no alcanza a las zonas más alejadas y aisladas del Perú. En ellas, un niño como Eliot, nace con su sentencia de muerte. La responsabilidad del gobierno es establecer una política de estado claramente definida que combata la desnutrición crónica, en los departamentos más pobres del Perú y que priorice al niño en la lucha contra la pobreza.

 
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